Corficolombiana alerta: el gasto público sostiene el crecimiento, pero no es para siempre

La economía colombiana creció 2,6% en 2025, pero ese repunte depende principalmente del dinero que gasta el gobierno y el consumo de las familias. Los analistas advierten que ni la inversión privada ni las exportaciones están jalando realmente el crecimiento, lo que amenaza la sostenibilidad a mediano plazo. Sin cambios estructurales profundos, el país seguirá vulnerable.
Mientras Colombia celebra cifras de crecimiento económico cercanas al 2,6% durante 2025, los analistas de Corficolombiana lanzan una advertencia incómoda: ese desempeño está apoyado en gran medida por el gasto público, no por los pilares tradicionales que construyen economías fuertes y duraderas. En otras palabras, si quitamos del análisis lo que invierte y gasta el gobierno, la economía pierde considerablemente su impulso.
Para entender qué significa esto en la práctica: el país está creciendo porque el Estado y los hogares gastan. Consumimos más, el gobierno invierte más, y eso reactiva negocios. El problema es que esta estructura tiene fecha de vencimiento. Los analistas subrayan que la inversión privada se sitúa en apenas 16% del Producto Interno Bruto, la cifra más baja en cincuenta años. Hace poco más de una década, esa participación superaba el 23%. Es como si los empresarios hubiesen perdido la confianza o simplemente no vieran oportunidades claras para poner dinero en nuevos proyectos.
Las exportaciones tampoco están cumpliendo su rol de motor económico. Aunque es verdad que el país ha diversificado sus ventas al exterior más allá del petróleo, ganando peso en oro, productos agrícolas y algunas manufacturas, ese cambio no se ha traducido en un impulso real para el crecimiento. Colombia sigue dependiendo casi exclusivamente de factores internos, principalmente de cuánto gasten sus ciudadanos.
Además, varios de los elementos que han sostenido el consumo muestran señales de debilitamiento. Las remesas que envían los colombianos desde el exterior alcanzaron máximos históricos y han sido vitales para que familias en zonas rurales tengan dinero para gastar. Pero ese flujo podría moderarse. A esto súmele el derrumbe del café: en apenas dos meses, el precio cayó cerca de 18%, lo que reduce directamente el ingreso de productores en regiones enteras.
Corficolombiana plantea claramente el desafío: para que Colombia crezca de forma segura y duradera, necesita que la inversión privada se reactive y que el sector externo jale más fuerte. Solo así el país podría reducir su dependencia del gasto público como locomotora del crecimiento. Mientras eso no suceda, la economía seguirá moviéndose sobre un terreno frágil.
Fuente original: Portafolio - Economía