Córdoba pide ayuda urgente a la UNGRD: campesinos de El Sabanal quedan sin cultivos y endeudados tras inundaciones

Las devastadoras inundaciones en Córdoba han dejado 17 muertos y más de 94.000 familias damnificadas. En la vereda El Sabanal, entre Cotorra y Chimá, los campesinos perdieron sus cultivos de frijol, algodón, yuca y plátano, quedando endeudados con bancos y cooperativas. Los líderes locales reclaman la presencia directa de la UNGRD y el Gobierno Nacional, pues consideran que la ayuda no llega efectivamente a través de las alcaldías.
La tragedia que vive Córdoba por las inundaciones sigue sumando víctimas y daños incalculables. Hasta ahora hay 17 muertos y más de 94.000 familias afectadas, lo que equivale a más de 250.000 personas en crisis. La cifra es abrumadora: 149 emergencias en más de cien municipios, 11.216 hectáreas bajo el agua, casi 18.000 viviendas dañadas y más de 4.000 destruidas completamente. Detrás de cada número hay vidas que lo perdieron todo.
En la vereda El Sabanal, ubicada entre los municipios de Cotorra y Chimá, la angustia es especialmente profunda entre los campesinos. José Ángel, quien preside la junta de acción comunal de esa zona rural, perdió varios cultivos en su finca: frijol, algodón, yuca y plátano. Sus vecinos enfrentan la misma realidad devastadora. Sin embargo, lo que más preocupa a don José no es solo la pérdida inmediata. "Yo, como líder de esta comunidad, quiero que no solo nos ayuden con esos mercados, sino también con las pérdidas de nuestros cultivos, ya que ese es nuestro sustento. De pronto el agua en unos meses se va, pero nosotros quedamos sin ningún sustento y endeudados, tanto con los bancos como con las cooperativas donde nos acreditan los insumos para sembrar", expresó a este diario.
El problema va más allá de lo inmediato. Estos campesinos creen que los mercados de emergencia ayudan temporalmente, pero necesitan soluciones estructurales. Cuando el agua se retire en algunos meses, ellos permanecerán sin cómo trabajar y con deudas que no podrán pagar porque sus cultivos, su único sustento, yacen bajo el agua. José Ángel ha visto solo a funcionarios de las alcaldías locales, pero pide específicamente presencia de la UNGRD. Además, desconfía de canalizar la ayuda a través de las administraciones municipales: "Y que si el Gobierno nacional nos va a ayudar con las pérdidas, que no sea por medio de la Alcaldía, porque de esa forma nunca nos llega; que lo haga directamente con los afectados o por medio de nuestra junta de acción comunal".
Otros cordobeses también cuentan historias de desamparo. Marnedis Ramos Llorente tuvo que abandonar su casa en Montería y ahora vive en la vivienda de su primo, pues la suya quedó inundada. Perdió una nevera, un televisor, una licuadora y sus muebles. Denuncia que casi no ha visto presencia de las autoridades de socorro del Gobierno Nacional. "Si mi primo no nos hubiera podido prestar ayuda, no sé qué habría sido de nosotros. Estamos recogidos allá donde él", contó.
El soldado Jhancarlos Mosquera Mosquera, de 26 años, tuvo que evacuar su vivienda porque la Policía le informó de una creciente inminente. Perdió su nevera, colchón y guarda ropa. Su habitación quedó inundada casi en un 70 por ciento. Historias como la suya se repiten en toda la región.
La UNGRD ha reconocido que ha llegado a municipios como Montería, Cotorra, Lorica, Cereté, Puerto Libertador y otros más, pero admitidamente estos esfuerzos han sido insuficientes para alcanzar las zonas más apartadas y todos los núcleos familiares de las veredas. La brecha entre lo que se hace y lo que se necesita en el terreno sigue siendo demasiado grande.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

