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Contraloría detecta casi 2.600 millones en irregularidades en empresa forestal del Huila

Fuente: Portafolio - Economía
Contraloría detecta casi 2.600 millones en irregularidades en empresa forestal del Huila
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La Contraloría auditó la Empresa Forestal del Huila entre 2022 y 2024 y encontró hallazgos fiscales por 2.587 millones de pesos. El principal problema fue la deficiente planeación técnica en proyectos de siembra de árboles: se plantaron especies que no se adaptaban al clima local y luego se abandonaron sin el mantenimiento necesario. La falta de supervisión adecuada impidió detectar estas fallas a tiempo y generó pérdidas económicas significativas en recursos públicos.

La Contraloría General de la República ha detectado irregularidades financieras por casi 2.600 millones de pesos en la Empresa Forestal del Huila durante una auditoría que cubrió los años 2022 a 2024. Lo que empezó como un conjunto de proyectos de reforestación terminó siendo un ejemplo de cómo la mala planeación puede desperdiciar dinero público en el nombre del ambiente.

El problema central fue que la empresa plantó especies forestales de valor comercial como Teca, Pino Oocarpa y Eucalipto en terrenos huilenses cuyos climas y geografía no eran aptos para estos árboles. Es como intentar cultivar piña en páramo: aunque inviertas el dinero, las condiciones naturales trabajarán en tu contra. Además de elegir las especies equivocadas, las plantaciones nunca recibieron el cuidado básico que todo árbol necesita. Según la Contraloría, "las plantaciones carecieron de labores esenciales como limpias, plateos, podas y entresacas, actividades indispensables para garantizar el desarrollo estructural, sanitario y comercial de los árboles". Sin este mantenimiento, los árboles simplemente se abandonaron a su suerte.

La entidad supervisora también encontró inconsistencias preocupantes: los reportes que presentaba la empresa en sus visitas de seguimiento no coincidían con los inventarios reales de árboles en el terreno. Además, faltó registro oportuno de las plantaciones, lo que hizo imposible verificar si realmente se estaban siguiendo las normas ambientales y si los recursos públicos se estaban usando correctamente. En otras palabras, nadie vigilaba realmente qué estaba pasando en el terreno.

Para la Contraloría, todo esto representa un riesgo grave para el control fiscal ambiental. Cuando el Estado invierte dinero en proyectos ambientales, debe asegurarse de que se ejecuten con rigor técnico y supervisión constante. En este caso, faltó tanto planeación como seguimiento, dejando pérdidas económicas y ninguno de los beneficios ambientales que se habían prometido.

Fuente original: Portafolio - Economía

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