Construcciones El Cóndor cierra tres años de pérdidas y apunta a recuperación en 2026

La constructora colombiana Construcciones El Cóndor terminó 2025 con pérdidas de aproximadamente 270 mil millones de pesos tras tres años consecutivos en rojo por estabilizar proyectos de infraestructura vial. Su presidente, Luis Alfredo Turizo, explica que estas pérdidas obedecen principalmente a ajustes contables conservadores y no a problemas de efectivo. La compañía proyecta recuperar utilidades a partir de 2026 con la liberación de activos concesionarios, especialmente Ruta al Mar, y espera recuperar completamente las pérdidas acumuladas antes de finalizar 2027.
Construcciones El Cóndor cierra un capítulo turbulento. Después de tres años consecutivos registrando números rojos entre 2023 y 2025, la compañía asegura haber superado el período más difícil de su historia reciente. Las pérdidas del año pasado alcanzaron los 270 mil millones de pesos, una cifra importante que refleja la magnitud de los ajustes que la empresa debió hacer. Pero detrás de estos números hay una distinción crucial que el presidente de la compañía insiste en aclarar: la diferencia entre lo que dice la contabilidad y lo que realmente ocurre en las cuentas bancarias.
Luis Alfredo Turizo explica que buena parte de las pérdidas obedecen a decisiones contables conservadoras que adoptó la empresa deliberadamente. "La compañía decidió adoptar políticas contables que reflejaran el peor escenario posible", afirma el ejecutivo. Entre estos ajustes están la revaluación de maquinaria, la anticipación de pérdidas en proyectos y otras correcciones que empeoraban el balance sobre el papel, pero no afectaban el flujo de efectivo real de la empresa. Es como si una familia hiciera una inspección profunda de su casa, descubriera que necesita reparaciones costosas y las reconociera de inmediato en sus gastos, aunque tuviera dinero ahorrado para pagarlas.
El problema de fondo fue que Construcciones El Cóndor se vio atrapada en proyectos de concesiones viales de cuarta generación (un modelo donde una compañía construye, opera y financia carreteras) que enfrentaron complicaciones inesperadas. La empresa invirtió recursos significativos en proyectos como Ruta del Magdalena 2, Ruta al Mar y Ruta al Sur, esperando retornos que tardaron más de lo previsto. Mientras tanto, el entorno macroeconómico no ayudaba. Las tasas de interés colombianas llegaron a estar cerca del 22 por ciento, un nivel que Turizo considera inviable para financiar infraestructura (debería estar por debajo del 10 por ciento). Además, decisiones del Gobierno como el congelamiento de peajes añadieron incertidumbre al sector durante este período.
Sin embargo, Turizo sostiene que la compañía mantiene una posición de solvencia sólida. Aunque el apalancamiento financiero alcanza los 620 mil millones de pesos, los activos que respaldan esa deuda superan los 1,2 billones de pesos. El verdadero desafío ahora es convertir esos activos en dinero líquido. Es aquí donde entran las proyecciones de recuperación. El presidente espera que en 2026 la compañía reporte utilidades "muy relevantes" y que antes de que termine 2027 haya recuperado todas las pérdidas de estos tres años. El motor de esta recuperación será la liberación de valor de sus activos concesionarios, con especial énfasis en Ruta al Mar, la mayor concesión privada bajo esquema de asociación público-privada en Colombia.
Mirando hacia el futuro, Construcciones El Cóndor se replantea su modelo de negocios. Aunque seguirá en construcción e infraestructura en Colombia, la compañía reconoce que las tasas de interés altas limitan nuevas inversiones en concesiones domésticas. Por eso ha decidido explorar mercados internacionales, definiendo alianzas estratégicas para expandirse gradualmente a otros países de la región. El Cóndor también evalúa diversificarse hacia otros sectores de infraestructura más allá de carreteras, como proyectos aeroportuarios en los que ya ha participado.
El ejecutivo envía un mensaje claro al sector financiero colombiano: es necesario crear mecanismos de crédito que reconozcan que el Estado sí paga sus deudas, aunque tarde. Si los bancos niegan financiamiento porque desconfían del Gobierno, se congela el desarrollo de obra pública. Para una compañía que ha pasado por la turbulencia de estos años, esta lección sobre sostenibilidad es contundente. Turizo lo resume así: una empresa sostenible es aquella que, cuando enfrenta problemas, logra que sus aliados financieros, accionistas y el Gobierno se sienten a la mesa para resolverlos juntos. El capital reputacional de Construcciones El Cóndor, construido durante más de 45 años, fue lo que permitió que esta crisis no se convirtiera en colapso.
Fuente original: Portafolio - Economía