Conservadores que jugaron con Petro vuelven al Congreso: la política de los "lobo viejos"

Varios congresistas del Partido Conservador que apoyaron al gobierno Petro resultaron reelegidos en las recientes elecciones legislativas. Entre ellos están Wadith Manzur, quien enfrenta investigaciones por el caso de la UNGRD, y personajes como Alfredo Cuello Baute que colaboran indistintamente con cualquier administración. Para politólogos, esta práctica responde a una lógica de intereses políticos inmediatos, donde estos parlamentarios negocian con cualquier gobierno a cambio de favores y recursos.
La lógica política de los conservadores que apostaron por Petro no responde a ideología, sino a algo más pragmático: los negocios. Mientras que el sentido común sugeriría que un partido de derecha se enfrentaría a un gobierno progresista, la realidad ha sido distinta. Varios congresistas azules que respaldan a la administración Petro no solo permanecerán en el Congreso sino que fortalecieron sus posiciones en las urnas de marzo.
En Antioquia brilla el caso de Daniel Restrepo, quien ascendió de la Cámara al Senado con más de 122 mil votos. Es considerado la ficha del exdiputado Carlos Andrés Trujillo, quien mantuvo una relación cercana con el presidente Petro y decidió no reelegirse, presumiblemente para intentar la alcaldía de Itagüí en 2027. Las visitas del ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo a la región, incluyendo una al Hospital del Sur de Itagüí el 23 de mayo, habrían sido facilitadas por Restrepo como puente entre Trujillo y la administración central.
Pero el caso más polémico es el de Wadith Manzur de Córdoba, quien saltó al Senado con casi 135 mil votos, la segunda cifra más alta en su partido. Manzur cooperó con varias reformas del gobierno Petro incluso cuando la dirección conservadora estaba en manos de críticos como Efraín Cepeda o Nadia Blel. Sin embargo, hoy enfrenta investigación por cohecho propio e interés indebido en contratos. Se le indaga por haber actuado como "vocero" para direccionar contratos de la UNGRD a cambio de favores legislativos al gobierno. Exfuncionarios como María Alejandra Benavides, exasesora del Ministerio de Hacienda, lo señalaron de ejercer presiones para beneficiar sectores específicos. Manzur rechazó las acusaciones diciendo que los señalamientos buscan "generar caos para beneficiarse", que "nunca" tuvo relación con Olmedo López y que no formó parte del entramado de corrupción "del cual él (López) es responsable".
Otro caso emblemático es Alfredo "Ape" Cuello Baute, cacique político del Cesar que fue reelecto con cerca de 95 mil votos. Como reveló La Silla Vacía, el gobierno lo ha recompensado con fichas en el Ministerio del Deporte. Cuello representa al "lobo viejo" de la política: no necesariamente cree en el proyecto de Petro ni se alinea ideológicamente con él. En 2030 cumplirá 28 años en la Cámara de Representantes habiendo colaborado con todos los gobiernos, desde Uribe hasta Petro. También aparecen en esta lista Diela Liliana Benavides, quien apoyó a Petro principalmente manteniendo quórum en debates decisivos como el de la reforma pensional, y Miguel Ángel Barreto del Tolima, ambos reelectos.
Para el politólogo Daniel Yepes Naranjo, especialista en Comunicación Política, estas movidas tienen una lógica clara: "Si no gana Cepeda, sino que gana Abelardo, también le hacen, si gana Paloma, también. Los liberales o conservadores que han jugado con Petro, le van a jugar al que gane. Ellos vienen de partidos con muchas estructuras bien aceitadas, le juegan al que sea con tal de que tengan componendas porque tienen que aceitar esa máquina". Yepes enfatiza que estos personajes resultan útiles para cualquier presidente porque "les juegan a sus proyectos, los compran con burocracia y en cualquier momento son capaces de mover 100 mil votos para el que sea. Deben tener una lista en Excel cuyo margen de error es del 1%".
Fuente original: El Colombiano - Colombia

