Conservadores cierran filas con Paloma Valencia y advierten sanciones a disidentes

El Partido Conservador decidió por unanimidad respaldar a Paloma Valencia en la carrera presidencial. La dirección del partido, encabezada por el senador Efraín Cepeda, dejó claro que esta decisión es obligatoria para toda la militancia bajo amenaza de sanciones. Mientras tanto, la Alianza Verde enfrenta su propia crisis interna tras respaldar a Iván Cepeda, generando protestas de sectores como el liderado por Claudia López.
El mapa político se va definiendo con movidas que generan tanto certezas como fracturas internas. El Partido Conservador tomó la decisión este martes: Paloma Valencia será su candidata presidencial respaldada. La resolución salió de una reunión en la que participó la misma Valencia, y el senador Efraín Cepeda, presidente del partido, anunció el resultado sin margen para dudas.
"La decisión por unanimidad es acoger como nuestra candidata a la senadora Paloma Valencia", expresó Cepeda. Lo interesante aquí es que la unanimidad salió del Directorio Nacional tras escuchar tanto a la candidata como a los congresistas conservadores. Eso puede sonar a consenso, pero lo que vino después suena más a ultimátum.
Cepeda fue enfático en que esta determinación no es negociable. "Desde aquí expresamos a nuestra militancia que esa decisión del directorio es ley para nuestros militantes y nos debemos poner al servicio de la candidata Paloma Valencia. Ese mensaje lo enviamos a congresistas, diputados, concejales", advirtió. Traducción: quien se salga de la línea podría enfrentar sanciones. El partido quiere evitar lo que llaman doble militancia y está dispuesto a usar la mano dura para lograrlo.
Lo curioso es que mientras los conservadores cierran filas, otro partido grande está en medio de una tormenta política. El lunes, la Alianza Verde anunció su apoyo a Iván Cepeda, candidato del Gobierno y el petrismo. Pero esa decisión abrió una grieta seria en la colectividad. El sector independiente, con las congresistas Angélica Lozano y Catherine Juvinao a la cabeza, se levantó en protesta. También protestó Claudia López, exalcaldesa de Bogotá que hoy es candidata presidencial.
López fue particularmente crítica. Dijo que "el Verde de (Carlos Andrés) Amaya acabó con el Verde de Mockus" y que "el poder de la corrupción y el clientelismo del gobierno Departamental y Nacional se unen a Cepeda y amordazan a los demás". La tensión no termina ahí: la Alianza Verde también estableció que sus militantes no pueden apoyar a candidatos como Sergio Fajardo o la misma López, condición que generó inconformidad.
Angélica Lozano fue clara en su reclamo: acusó que la decisión de la Alianza Verde desconoció "a las minorías" al "prohibir e impedir que podamos apoyar" a esos aspirantes presidenciales. Señaló además que "ellos han sido líderes del partido Alianza Verde", refiriéndose a quienes ahora ven limitada su libertad de apoyo. Los partidos políticos colombianos están cerrando filas, pero esos cierres vienen dejando heridas que probablemente persistan mucho tiempo después de que termine la campaña.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

