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Congresista condecora a Aqualia mientras guajiros siguen sin agua potable

Fuente: La Guajira Noticias
Congresista condecora a Aqualia mientras guajiros siguen sin agua potable
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El representante Juan Loreto Gómez entregó la Orden de la Democracia Simón Bolívar a la empresa Aqualia en el Capitolio Nacional, decisión que ha generado rechazo en La Guajira. Los habitantes de Riohacha, Maicao y Albania, donde la compañía opera los servicios de acueducto y alcantarillado, cuestionan ferozmente este reconocimiento mientras sufren racionamientos constantes, cortes intempertivos y fallas recurrentes en el suministro de agua. Para los líderes sociales y usuarios, el premio representa una profunda desconexión entre lo que celebra el Congreso y la realidad que padecen miles de familias en estos municipios.

La orden de condecoraciones en el Capitolio Nacional no siempre cae bien en las regiones. Así lo demostró la decisión del representante a la Cámara Juan Loreto Gómez al otorgar la Orden de la Democracia Simón Bolívar a la empresa Aqualia, empresa que opera los servicios de acueducto y alcantarillado en varios municipios guajiros. En Riohacha, Maicao y Albania, donde la firma tiene presencia, la reacción fue de indignación. Los usuarios no entienden cómo se premia a una compañía que, desde su perspectiva, está lejos de cumplir su misión fundamental: garantizar acceso al agua potable.

Las críticas vienen de frentes distintos. Líderes sociales, habitantes y concejales coinciden en señalar que Aqualia acumula un historial de fallas recurrentes. En Maicao, donde Aqualia controla Aguas de la Península bajo una concesión de 30 años de la cual ya se han cumplido 27, la situación es especialmente crítica. Los racionamientos que se extienden durante semanas, las sectorizaciones que nunca se cumplen como prometen y los cortes sin previo aviso son la norma, no la excepción. "¿Premio al fracaso?" es la pregunta que circula entre los usuarios, quienes ven el reconocimiento como un mensaje equivocado que ignora completamente lo que viven a diario.

Riohacha y Albania enfrentan problemáticas similares. Las protestas se han sucedido, los concejales han presentado pronunciamientos exigiendo soluciones, pero la situación sigue sin cambios. Para muchos guajiros, este reconocimiento al operador del servicio mientras miles de familias continúan sin acceso regular al agua potable es un contrasentido que duele.

Lo que está en juego aquí va más allá de una empresa. Los habitantes esperan que sus representantes en el Congreso actúen como fiscales de los servicios que reciben, que exijan resultados concretos a los concesionarios y que prioricen las necesidades básicas de la población. Condecoraciones sin resultados generan desconfianza. Mientras la polémica escala, los guajiros siguen esperando respuestas concretas a una crisis de agua que, pese a los años, no cesa.

Fuente original: La Guajira Noticias

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