Conflicto en Ormuz amenaza fertilizantes colombianos y podría encarecer los alimentos

Las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz ponen en riesgo un tercio del comercio mundial de fertilizantes. Colombia importa 2 millones de toneladas anuales, un insumo que representa entre 30% y 40% de los costos agrícolas. Si el conflicto se prolonga, los precios podrían subir en dos o tres meses, afectando principalmente cultivos que siembran a partir de marzo como soya, arroz y maíz.
Un conflicto que lleva 13 días entre Estados Unidos e Irán ha puesto al mundo agrícola en alerta. El problema no está solo en la tensión política, sino en dónde ocurre: el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más críticas del planeta. Por ahí circula un tercio de todo el comercio mundial de fertilizantes, aproximadamente 16 millones de toneladas anuales según la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
Para Colombia esto es serio porque el país depende casi completamente de las importaciones. Cada año llegan 2 millones de toneladas de fertilizantes, principalmente urea, que es el insumo base para casi todos los productos que se cultivan acá. A diferencia de otros países que tienen alternativas de suministro, Colombia no tiene opciones: o importa o no produce. Y estos insumos no son un lujo: representan entre 30% y 40% del costo total de producir alimentos. En cultivos como el arroz, ese porcentaje es del 20%, pero en otros es mucho mayor.
El exministro de Agricultura Andrés Valencia explicó en declaraciones a Portafolio que la situación en Ormuz afecta especialmente porque por ahí pasa el 45% de las exportaciones mundiales de urea. Si los barcos no pueden pasar o se ralentiza el tráfico, los precios suben. Y si los precios de los fertilizantes suben, hay un segundo efecto en cascada: también suben los precios del petróleo y el gas, que a su vez encarecen la producción de urea. Es como una reacción en cadena que termina tocando el bolsillo del consumidor.
Por ahora, Colombia respira tranquilo porque los inventarios de importaciones anteriores, especialmente las que llegaron en diciembre, todavía están en depósitos. Los productores agrícolas aún tienen stock. Pero Valencia advierte que si la tensión continúa, los impactos reales se verían en dos o tres meses. Los cultivos que estarían más vulnerables son aquellos que inician siembras a partir de marzo: soya en la altillanura, arroz en el Casanare y maíz en la costa atlántica.
El costo logístico también está subiendo. Los fletes de barcos, las primas de seguros por riesgo de guerra y el combustible marino ya están más caros, lo que encarece aún más traer fertilizantes desde el exterior. La UNCTAD recordó que la historia muestra cómo estas perturbaciones en mercados de energía y transporte se propagan rápidamente, tal como ocurrió cuando empezó la guerra en Ucrania.
Lo que suceda en los próximos meses dependerá principalmente de dos cosas: cuánto tiempo dure el conflicto y qué acciones tome Estados Unidos para desbloquear el paso de barcos en el estrecho. Mientras tanto, el sector agrícola colombiano espera que la calma llegue pronto antes de que las primeras cosechas de la temporada se vean afectadas.
Fuente original: Portafolio - Economía