Confesión revela que Segunda Marquetalia ordenó asesinato de Miguel Uribe Turbay

Simeone Pérez Marroquín, alias El Viejo, confesó ante la Fiscalía que la Segunda Marquetalia, disidencia de las Farc, ordenó el asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay ocurrido el 7 de junio de 2025. Según su testimonio, el comandante José Manuel Sierra Sabogal, conocido como alias Zarco Aldinever, impartió la orden y coordinó la operación que fue pagada con 1.000 millones de pesos. El Viejo fue condenado a 22 años y 4 meses de cárcel, pero la investigación continúa abierta con nuevas líneas hacia los autores intelectuales del crimen.
Una confesión que acaba de salir a la luz pone en el foco de la investigación a la Segunda Marquetalia. Según reportó Semana, Simeone Pérez Marroquín, alias El Viejo, declaró ante la Fiscalía el 9 de febrero de 2026 que "El grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia". El testimonio detalla cómo esta disidencia de las Farc habría planeado, ejecutado y financiado el ataque que ocurrió el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito, en el barrio Modelia de Bogotá, dejando herido al senador quien fallecería dos meses después.
El Viejo señaló directamente a José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever, como el comandante que impartió la orden. Según su relato, este hombre era cercano a Iván Márquez, quien fue gestor de la política de paz total del gobierno Petro. La confesión describe un encuentro clandestino cerca de Cúcuta donde El Viejo fue evaluado personalmente por Zarco Aldinever antes de participar en la operación. El Viejo describió al comandante como un hombre de contextura delgada, estatura media, ojos claros y vestido de civil. Durante ese encuentro, le dejó claro que debía trabajar "sin margen de error".
El crimen fue coordinado de manera meticulosa. El Viejo relató que asistió a un evento político en Bogotá, fotografió a Uribe Turbay y entregó la imagen a Elder José Arteaga Hernández, alias Chipi, para que coordinara al sicario. Hubo un intento fallido en Engativá cuando el objetivo no llegó al lugar previsto, lo que obligó a suspender la operación temporalmente. Finalmente, el 7 de junio, Katherine Andrea Martínez, alias Gabriela, transportó el arma que fue entregada a un menor de edad para ejecutar el ataque. Minutos antes, El Viejo coordinaba desde la distancia mediante una videollamada donde se discutieron detalles técnicos del arma, que había sido modificada para disparar en ráfaga.
El aspecto más perturbador de la confesión es cómo se estructuró el pago. La suma acordada era de 1.000 millones de pesos, pero solo sería entregada si la víctima moría. Tras el atentado, cuando quedó claro que Uribe Turbay seguía con vida, alias Yako le habría dicho: "Plata no dan hasta que el man no se muera". El Viejo recibió apenas 500.000 pesos para gastos. El 11 de agosto de 2025, después de más de dos meses en cuidados intensivos, Miguel Uribe Turbay falleció. Los implicados se comunicaron mediante mensajes en clave, y El Viejo escribió "ojo por ojo" para confirmar el fallecimiento. Pero la operación no terminaba allí: según la confesión, se destinaron 600 millones de pesos adicionales para entorpecer la investigación, dinero que podía usarse para sobornar investigadores o, si se negaban, para asesinarlos.
El Viejo fue capturado en una finca en Puerto Lleras, Meta, donde estaba oculto. Aceptó cargos mediante un preacuerdo con la Fiscalía y una juez lo condenó a 22 años y 4 meses de prisión por homicidio agravado, concierto para delinquir y porte ilegal de armas. Durante la sentencia reconoció su responsabilidad e intentó pedir perdón: "Ya está hecho; aquí no solo murió un hombre, murió un hijo, un padre y un esposo".
Sin embargo, el caso está lejos de cerrarse. La confesión abre nuevas puertas investigativas hacia los autores intelectuales. Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, señalado como enlace clave entre la organización armada y la red criminal urbana, habría huido del país y estaría en Venezuela, complicando su localización. La posible responsabilidad de la Segunda Marquetalia continúa en verificación judicial, y las autoridades no descartan nuevas órdenes de captura ni imputaciones adicionales. El asesinato de Miguel Uribe Turbay sigue dejando interrogantes que la justicia colombiana intenta resolver mientras la nación guarda la memoria de este hecho que marcó profundamente la política nacional.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

