Condenado a tres años de cárcel por insultos racistas a agente de tránsito en Cali
Un hombre fue condenado a tres años de prisión por proferir insultos racistas contra el agente José Félix Angulo Cabezas en Cali, cuando le pidieron que moviera su vehículo mal estacionado. El caso, que quedó registrado en video y se viralizó, generó reacciones del presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez. La sentencia marca un precedente importante sobre las consecuencias legales de la discriminación racial en Colombia.
La justicia colombiana cerró un caso que conmocionó al país. Un juez condenó a tres años de prisión al hombre que hace aproximadamente un año agredió verbalmente con insultos racistas al agente de tránsito José Félix Angulo Cabezas en Cali. La sentencia, emitida el 26 de mayo de 2026, lo encuentra culpable de agresión contra funcionario público en concurso con discriminación.
Todo sucedió en el barrio San Fernando, cerca del Parque del Perro, cuando el agente Angulo Cabezas y sus colegas realizaban un operativo de control vial por cambios de sentido implementados en la zona. Cuando le pidieron a un ciudadano que moviera su vehículo porque estaba mal estacionado, el hombre, que vestía ropa alusiva a una licorera, reaccionó de forma violenta. Visiblemente alterado, increpó al funcionario con expresiones racistas que fueron capturadas en video por testigos presenciales.
Las imágenes no tardaron en circular en redes sociales, generando una ola de rechazo nacional. El presidente Gustavo Petro se pronunció públicamente sobre el video, afirmando de manera categórica que el acto "se llama racismo y es un delito con pena de prisión". La vicepresidenta Francia Márquez también expresó su solidaridad con el agente y recordó a los colombianos que el racismo está tipificado como delito en el Código Penal.
Poco después de la viralización del ataque, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, anunció la captura del agresor mediante un operativo coordinado entre la Fiscalía General, el CTI y la Policía Metropolitana. En ese momento, el mandatario aprovechó para enviar un mensaje claro: en la ciudad no se tolerarían este tipo de conductas.
Un año después de los hechos, esta sentencia condenatoria representa un precedente judicial relevante en Colombia. Establece que la discriminación racial y el irrespeto a la autoridad tienen consecuencias penales serias, y envía un mensaje contundente a quienes crean que pueden impunemente agredir a funcionarios públicos usando insultos racistas.
Fuente original: Minuto30

