Con el 90% a su favor, De la Espriella se acerca a la presidencia en una Colombia polarizada
Las proyecciones estadísticas muestran que Abelardo de la Espriella tiene una ventaja casi irreversible para ganar la segunda vuelta presidencial. La polarización política es tan rígida que solo 40 municipios del país mantienen resultados inciertos. Sin embargo, el analista advierte sobre el riesgo de un estallido social si la izquierda radical no acepta los resultados electorales.
A poco de que se defina el futuro presidencial del país, las matemáticas electorales pintan un panorama casi sellado. Según el análisis del columnista César Augusto Bedoya, publicado en Minuto30, Abelardo de la Espriella, conocido como "El Tigre", llega a la segunda vuelta con probabilidades de triunfo superiores al 90 por ciento. No se trata de un simple optimismo político, sino de la realidad que dejó la primera vuelta del 31 de mayo: una Colombia tan fracturada que ha congelado el comportamiento electoral en casi todo el territorio.
La polarización alcanzó niveles tan extremos que la volatilidad del electorado prácticamente desapareció. Bedoya señala que la brecha política del país es tan profunda que solo quedan cuarenta municipios donde la contienda sigue abierta, es decir, donde la probabilidad de victoria para uno u otro candidato está por debajo del 75 por ciento. En el resto de la geografía nacional, las posiciones ciudadanas ya están completamente consolidadas. Esta rigidez política es lo que mantiene a De la Espriella en una posición ventajosa casi insuperable.
El análisis revela que la clave de la victoria reside en casi tres millones y medio de votos que quedaron disponibles tras la primera vuelta: los de candidatos eliminados, votos en blanco y abstenciones. Los pronósticos indican que De la Espriella capturaría alrededor del 55 por ciento de este caudal flotante, concentrando el voto antipetrista y el deseo de orden. Iván Cepeda obtendría apenas el 30 por ciento de estos apoyos, mientras que el 15 por ciento restante se diluiría en más abstenciones o votos en blanco de ciudadanos desencantados. Con estas proyecciones, la distancia a favor del candidato de centroderecha se vuelve matemáticamente irrecuperable.
Bedoya también señala que la propia campaña petrista ha trabajado en favor de De la Espriella. Las estridencias del presidente Gustavo Petro en las últimas semanas y las impugnaciones que considera absurdas, como la demanda para que De la Espriella no usara la camiseta de la Selección Colombia, terminaron inflando la candidatura del rival en lugar de debilitarla. Estos ataques funcionaron como bumeranes publicitarios que alejaron a sectores moderados.
Sin embargo, el columnista advierte sobre la sombra que oscurece este previsible triunfo: un clima de hostilidad sin precedentes. La campaña ha estado marcada por una guerra sucia de noticias falsas en redes sociales donde los algoritmos han reemplazado la confrontación de ideas por ataques coordinados. Pero el riesgo más peligroso es otro. Bedoya alerta sobre la posibilidad de que "la izquierda radical no acepte los resultados institucionales del domingo y decide salir a las calles en masa con sus seguidores para armar un estallido social mucho más fuerte que el presenciado hace unos años atrás". La violencia política se ha incrementado en esta recta final y podría desenfrena después de las elecciones, dejando al próximo gobierno enfrentado a un país fracturado y bajo la amenaza constante de protesta violenta.
Fuente original: Minuto30


