Cómo Alfredo Deluque vio antes que otros el movimiento ciudadano que cambió la política colombiana

Las elecciones dejaron una lección clara: cuando los ciudadanos se organizan desde las bases, ninguna estructura política tradicional puede ignorarlos. El triunfo de Abelardo de la Espriella fue construido por miles de colombianos de distintos sectores que buscaban un cambio. Alfredo Deluque destacó por reconocer tempranamente este fenómeno y acompañar el proceso desde el inicio, demostrando capacidad para leer los cambios políticos que estaban ocurriendo en el país.
Colombia acaba de recibir una lección política que probablemente recordará durante años: cuando la gente de verdad decide moverse, los aparatos tradicionales de los partidos quedan en segundo plano. El triunfo de Abelardo de la Espriella no fue tejido en las oficinas de las estructuras políticas ni nació de los acuerdos entre burócratas. Fue forjado por miles de colombianos que decidieron participar desde sus pueblos, sus barrios y sus organizaciones sociales. Líderes comunitarios, jóvenes, indígenas, afrodescendientes, madres que sacaban adelante solas a sus hijos, profesionales, empresarios y ciudadanos sin carnet de partido político encontraron en esta candidatura una bandera común y una manera de gritar que quieren algo diferente.
Lo novedoso de esta contienda estuvo precisamente ahí. Mientras muchos analistas seguían viendo la política con los lentes viejos de izquierda contra derecha, en Colombia estaba germinando algo distinto: una fuerza ciudadana que crecía desde abajo, alimentada por el cansancio ante la polarización y por años de promesas que no se cumplían.
En ese escenario es donde sobresale la figura de Alfredo Deluque. Mientras varios dirigentes nacionales veían con escepticismo cómo crecía Abelardo, él comprendió que no se trataba de una candidatura más. Supo leer que detrás de esa cifras electorales se estaba formando un movimiento ciudadano de verdad, con capacidad de cambiar la conversación nacional, y decidió ser parte desde el comienzo. No fue una participación de relleno. Deluque estuvo entre los dirigentes que Abelardo recibió y escuchó desde el inicio de la campaña. Llevó experiencia, visión política y capacidad para hablar con distintos sectores en momentos que fueron decisivos. Su presencia constante durante toda la campaña y su rol en la construcción del proyecto lo convirtieron en una de las voces que ayudó a consolidar una candidatura que terminó sorprendiendo al país entero.
Por eso este resultado también deja un mensaje más amplio. Alfredo Deluque no aparece solo como un dirigente de La Guajira, sino como alguien que logró entender anticipadamente algo que muchos otros subestimaron. Vio que la ciudadanía buscaba nuevas formas de participar en política y que el liderazgo de Abelardo respondía a una necesidad real de millones de colombianos.
La región guajira es un ejemplo de ese cambio. Aunque el departamento votó diferente, los números mostraron una transformación importante frente a la elección anterior. Esa distancia política que parecía imposible de cerrar comenzó a acortarse y quedó claro que el debate público en la región también está cambiando al mismo ritmo que el resto del país.
Cuando pasen los meses y la campaña sea historia, lo que permanecerá es que Abelardo logró convertir una causa ciudadana en una fuerza nacional. Y Alfredo Deluque quedará en el registro de alguien que tuvo la inteligencia política de reconocer ese momento antes que otros y de contribuir a hacerlo realidad. En la política, hay pocas cualidades más valiosas que saber leer bien cuál es el tiempo que uno vive.
Fuente original: Guajira News

