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Colombianos más optimistas sobre economía, pero desconfianza sigue presente por inflación y crisis fiscal

Fuente: Portafolio - Economía
Colombianos más optimistas sobre economía, pero desconfianza sigue presente por inflación y crisis fiscal
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Los indicadores de sentimiento económico en Colombia mejoraron en el primer trimestre de 2026, aunque permanecen en territorio negativo. La inflación, la incertidumbre fiscal y el contexto político mantienen a analistas y mercados en alerta. A pesar de señales de alivio frente a finales de 2024, la recuperación de la confianza sigue siendo lenta y condicionada por múltiples riesgos.

La percepción económica en Colombia experimentó un leve repunte en lo que va de 2026, pero sigue sin salir de la negatividad. Según el Índice de Percepción Económica que calcula Bancolombia, el indicador se ubicó en -0,46 desviaciones estándar (una medida estadística que muestra cuánto se desvía el resultado del promedio normal). Traducido al lenguaje de la calle: los colombianos y los analistas están menos pesimistas que hace unos meses, pero aún no sienten que las cosas vayan bien. Es como pasar de "todo está terrible" a "todavía hay problemas, pero no todo es catástrofe".

Esta mejora responde principalmente a que la economía colombiana ha crecido más del 2 por ciento y el mercado laboral se ha comportado de manera resiliente (es decir, ha aguantado bien los golpes). Sin embargo, que el índice siga siendo negativo es significativo: significa que el optimismo no ha llegado todavía. La economía sigue enfrentando retos que impiden una recuperación más sólida. Los analistas reconocen que hace unos meses la situación era mucho más oscura, pero el cambio ha sido más lento de lo que muchos esperaban.

Lo que mantiene a todo el mundo con los nervios de punta son tres factores principales. Primero, la incertidumbre sobre si el país puede sostener sus finanzas públicas sin entrar en problemas mayores. Segundo, la inflación, que sigue presionando los precios de lo que compran las familias. Tercero, la volatilidad política, especialmente considerando que hubo cambios en el liderazgo presidencial. Cuando Bancolombia analiza el tono de los reportes económicos, encuentra que la narrativa sigue siendo cautelosa. No es que todo esté mal, pero tampoco hay ganas de festejar.

Un detalle adicional que los analistas incorporan en sus evaluaciones es el aumento del salario mínimo, que aunque es bueno para los trabajadores, también genera presión en la inflación y afecta las decisiones de las empresas. Curiosamente, los analistas están de acuerdo en que hay riesgos, lo que hace que sus proyecciones sean menos dispersas (es decir, todos ven más o menos lo mismo). Pero esa coincidencia no refleja claridad, sino consenso sobre los problemas: todos reconocen que la incertidumbre se ha convertido en la norma.

Los conflictos geopolíticos en Oriente Medio añaden otra capa de inquietud. Estos conflictos generan volatilidad en los mercados financieros globales, y eso repercute en Colombia. Según los analistas consultados, "el episodio de marcado pesimismo de finales de 2024 parece haber quedado atrás, y el análisis de sentimiento a inicios de 2026 muestra algunas señales de alivio", pero advierten que el país "seguirá expuesto a la incertidumbre fiscal e inflacionaria, así como a la volatilidad de los mercados financieros globales".

En conclusión, el mejoramiento en la percepción económica existe, pero es delicado. No es el rebote que las personas desearían ver. La combinación de riesgos fiscales, inflación que no termina de ceder y política incierta hace que la recuperación de la confianza sea gradual. Los mercados se mueven con precaución porque saben que hay demasiadas variables que todavía pueden salirse de control.

Fuente original: Portafolio - Economía

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