Colombiana Liliana Jiménez es reconocida como Líder Rural de las Américas por su trabajo con mujeres del campo
Liliana Jiménez Molina, productora de cacao orgánico de Cundinamarca, fue nombrada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura como "Líder de la Ruralidad de las Américas". El reconocimiento destaca su lucha por los derechos de las mujeres rurales, la reactivación agrícola y la mejora de la calidad de vida en el campo. Jiménez también preside una asociación de pequeños productores y ha sido designada delegada de la Plataforma de Mujeres Rurales del IICA.
Una colombiana que decidió cambiar la ciudad por el campo acaba de recibir uno de los reconocimientos más importantes en el sector rural de América. Liliana Jiménez Molina, productora de cacao y defensora de los derechos de las mujeres campesinas, fue nombrada este viernes por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) como "Líder de la Ruralidad de las Américas". El anuncio se hizo en el marco del Día Internacional de las Mujeres rurales, con lo que se reconoce su aporte a los derechos de las mujeres en zonas rurales, la revalorización de la agricultura y la mejora de condiciones de vida en los territorios.
La historia de Jiménez comenzó cuando ella y su familia decidieron abandonar la vida urbana para radicar en una pequeña finca en Nilo, Cundinamarca. Desde entonces se ha dedicado al cultivo de cacao orgánico y preside la Junta Directiva de PROSOAGRO, una asociación de pequeños productores. "Mucha gente pensó que estábamos locos cuando tomamos la decisión de irnos al campo. Nosotros lo hicimos con plena conciencia de que queríamos cultivar cacao con enfoque orgánico, porque nuestra familia tiene mucha preocupación por el tema ambiental", afirmó Jiménez.
Pero más allá de la producción agrícola, lo que ha marcado el trabajo de Jiménez es su compromiso con las mujeres rurales. Ella ha visto de cerca los obstáculos que enfrentan para acceder a tierras propias, créditos y oportunidades de negocio. Según su perspectiva, el problema es profundo: "La igualdad de oportunidades no existe. Las mujeres no están organizadas, no saben que tienen derechos y su rol en el hogar las absorbe tanto, a veces, que no están en condiciones de generar proyectos afuera. Se ha dicho mucho y existen muchas leyes, pero es hora de tomar decisiones para cerrar las brechas que existen en la ruralidad en perjuicio de las mujeres".
Una de las iniciativas que Jiménez destaca es cómo el cacao se convirtió en un cultivo de oportunidad después de los acuerdos de paz. Los números hablan por sí solos: mientras en 2016 apenas 38.000 familias se dedicaban al cacao, para 2019 la cifra había crecido a 52.000. Hoy el cultivo está presente en 30 de los 32 departamentos del país. "Tenemos cacao en 30 de los 32 departamentos de Colombia y necesitamos más oportunidades de abrir mercados para seguir creciendo. El cacao se estableció como uno de los cultivos del postconflicto y le ha transformado la vida a muchas familias, que antes se dedicaban al cultivo de la coca, porque no tenían más alternativa, y ahora pueden sentir que hacen una vida digna, decente y tranquila con un cultivo lícito", aseguró.
Como parte de su nueva responsabilidad, Jiménez fue designada delegada de la Plataforma de Mujeres Rurales del IICA, un espacio digital que busca conectar a mujeres campesinas, ofrecerles capacitación, crear redes y facilitar el intercambio de experiencias. Su mensaje a otras mujeres rurales es claro: "Las mujeres rurales tenemos que trabajar y perseverar por lo que deseamos, creyendo en nosotras y apoyándonos unas a otras".
Fuente original: Periódico La Guajira
