Colombia toca fondo: su peor calificación crediticia en 33 años, ni siquiera en 2008 o la pandemia

Colombia acaba de recibir la calificación crediticia más baja desde 1993, cuando Standard & Poor's la bajó a BB-. A diferencia de crisis pasadas como 2008 o 2020, esta vez el problema no viene de afuera sino de adentro: desequilibrios fiscales y falta de confianza en la política económica. El resultado es claro: el país pagará más caro para endeudarse y menos inversionistas querrán traer dinero a Colombia.
Colombia ha tocado fondo en su historial crediticio. La calificación que acaba de otorgar Standard & Poor's, BB-, es la más baja que el país ha recibido desde 1993. Esto no es simplemente un número en un reporte técnico: significa que para el mundo financiero, Colombia hoy es más riesgosa que durante la crisis asiática de 1998, la quiebra del sistema UPAC, la recesión global de 2001, el desplome de 2008 o incluso la pandemia de 2020. Una caída así en un solo acto ha encendido todas las alarmas sobre el estado de las finanzas públicas nacionales.
Lo más preocupante es por qué llegamos aquí. En todas esas otras crisis, Colombia estaba siendo golpeada por fuerzas externas: economías vecinas que colapsaban, mercados globales que se caían a pedazos, una pandemia que paraliza el mundo. Pero esta rebaja es diferente. Felipe Campos, experto en finanzas públicas, lo dejó claro en redes: el deterioro actual no viene de un choque externo, sino de problemas internos, principalmente un desequilibrio fiscal que no se logra arreglar y una incertidumbre creciente sobre hacia dónde va la política económica del país.
Una calificación de BB- tiene consecuencias reales en el bolsillo de los ciudadanos. Cuando un país tiene mala reputación crediticia, los inversionistas exigen tasas de interés más altas para prestar dinero. Eso significa que Colombia pagará más caro cada peso que pida prestado para financiar sus operaciones. María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, resumió la cadena de consecuencias: "Esa irresponsabilidad la termina pagando el ciudadano: más deuda cara, menos empleo, menos inversión social y menos crecimiento".
El dilema no es solo fiscal. Lacouture también señaló algo más inquietante: "Colombia tiene con qué atraer capital, pero no hace más que espantarlo". La rebaja de calificación amplifica un problema que ya venía creciendo, la falta de confianza inversionista. Los empresarios nacionales y extranjeros necesitan certidumbre sobre cómo se manejan las finanzas del país. Cuando ven caos fiscal y vaivenes en la política económica, prefieren llevar su dinero a otro lado. Menos inversión significa menos empresas nuevas, menos empleos y menos recursos para educación y salud.
Lo que distingue el presente de las peores crisis del pasado es precisamente esto: en 1998, 2001, 2008 o 2020, Colombia era víctima de circumstancias globales. Hoy la mayoría de los problemas están aquí adentro, en decisiones locales sobre cómo gastar el dinero y cómo comunicar hacia dónde va el país económicamente. La rebaja de Standard & Poor's no solo es un dato histórico negativo, es una advertencia de que sin soluciones internas, la brecha entre Colombia y destinos más confiables para invertir seguirá creciendo.
Fuente original: Portafolio - Economía