Colombia sigue siendo fecunda en América Latina, pero los nacimientos caen desde hace dos décadas

Colombia mantiene la segunda tasa de fecundidad más alta de Latinoamérica con 1,7 hijos por mujer, solo detrás de México. Sin embargo, desde 2004 ha experimentado una de las caídas más pronunciadas en la región debido a mayor educación, participación laboral femenina y cambios sociales. Esta reducción amenaza el sistema pensional, pues hay menos trabajadores para sostener a los jubilados.
A pesar de que la tendencia global es hacia menos hijos, Colombia todavía se mantiene en una posición relativamente alta en términos de fecundidad. Con 1,7 hijos por mujer, el país solo cede ante México en la región latinoamericana, que registra 1,89. Brasil le sigue con 1,61; Argentina con 1,5; Costa Rica con 1,32; y Chile con 1,14. Esta cifra también supera a economías desarrolladas como Canadá, que reporta 1,34, y España, que cierra con 1,22. Incluso Estados Unidos, con 1,62, queda por debajo del promedio colombiano.
Pero esta aparente fortaleza esconde una realidad preocupante. Sebastián Trujillo, quien fue negociador del acceso de Colombia a la Ocde, advierte que el país ha experimentado una caída significativa. "Colombia registra una de las mayores caídas de fecundidad del bloque desde 2004 (-0,74), partiendo de niveles históricamente altos (en los años sesenta era casi el doble del promedio del bloque)", señaló el experto. Lo que hace dos décadas eran tasas muy elevadas ahora se moderan aceleradamente.
Los cambios que explican esta reducción no son misterios. Mayor acceso a la educación, especialmente para las mujeres; su creciente participación en el mercado laboral; y transformaciones profundas en cómo la sociedad ve la maternidad han generado lo que los expertos llaman el agotamiento del bono demográfico. "Ahora hay mayor libertad de elegir; la sociedad ha cambiado", comenta Trujillo. Las colombianas tienen más opciones de vida que las generaciones anteriores.
Algunos países europeos como Eslovenia y Hungría han logrado frenar esta caída de forma más moderada. La Ocde atribuye esto a garantías para una natalidad completamente libre, incluido el derecho al aborto, combinado con mayor igualdad de género. En Colombia, en cambio, sigue siendo desproporcionada la carga del trabajo doméstico sobre las mujeres, lo que desalienta la maternidad.
El organismo internacional propone que para contrarrestar la tendencia se debe buscar un reparto más equitativo del trabajo doméstico, políticas que reconcilien el empleo con la familia, y revisar los costos de tener hijos, especialmente en vivienda. Lucía Scuro, experta senior de la División de Asuntos de Género de la Cepal, resume el dilema: "El envejecimiento y la caída de la fecundidad reconfiguran la demanda de cuidado, tanto remunerado como no remunerado, y esto afecta de manera desigual a mujeres y hombres".
El verdadero problema está en el futuro: menos nacimientos significan menos trabajadores activos para sostener a los jubilados. El sistema pensional enfrenta una crisis latente. Si menos personas cotizan y más viven la jubilación, los fondos se agotan. Según el Politécnico Grancolombiano, "esta situación podría llevar a un déficit en los fondos destinados al pago de pensiones, obligando al gobierno a destinar más recursos fiscales para cubrir estas obligaciones o a reformar el sistema para adaptarse a la nueva realidad demográfica". Un cambio demográfico que no es temporal, sino estructural, y que demanda decisiones políticas difíciles en los próximos años.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
