Colombia reunirá 800 expertos en mayo para blindarse contra desastres hasta 2030

El Gobierno convocará en mayo a más de 800 actores públicos, privados y comunitarios en Bogotá para diseñar la estrategia nacional de gestión del riesgo de desastres hasta 2030. El encuentro incluirá debates sobre sistemas de alerta temprana, infraestructura resiliente y financiamiento del riesgo. Los resultados se convertirán en una hoja de ruta con metas concretas para mejorar la capacidad del país ante emergencias.
En mayo próximo, Colombia tendrá su mayor encuentro para hablar de cómo protegerse mejor ante desastres naturales y emergencias. Entre el 20 y el 22, Bogotá albergará la Plataforma Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, donde participarán más de 800 personas provenientes del Gobierno nacional y territorial, organismos internacionales, empresas privadas, universidades y comunidades afectadas. Es el principal espacio de articulación que existe en el país para este tema.
La idea central es clara: definir acciones estratégicas que guíen la respuesta del país ante emergencias hacia 2030. Durante tres días se desarrollarán cinco plenarias principales, más de veinte sesiones paralelas, laboratorios de aprendizaje y diálogos de alto nivel. Los temas en la mesa van desde sistemas de alerta temprana (esos mecanismos que avisan con tiempo sobre deslizamientos o inundaciones) hasta ordenamiento territorial e infraestructura resiliente (edificios y carreteras que resisten mejor los embates de la naturaleza). También se discutirá cómo financiar la gestión del riesgo, un problema que históricamente atrasa la prevención.
Lo importante es que no será solo teoría. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres ya pidió a gobernaciones, municipios, organizaciones sociales, universidades y empresas que presenten experiencias reales de lo que han hecho para reducir vulnerabilidades. Esas iniciativas seleccionadas se mostrarán durante el encuentro como insumos concretos para construir política pública. Es decir: las lecciones aprendidas en el territorio van a alimentar las decisiones nacionales.
Un aspecto que marca la diferencia es el énfasis en comunidades vulnerables. Los organizadores incluirán perspectivas diferenciadas sobre género, pueblos étnicos, niñez e incluso bienestar animal. Esto responde a una realidad: los desastres no afectan igual a todos. Los más pobres, los indígenas y las mujeres suelen sufrir más porque tienen menos recursos para recuperarse. También se incorporará innovación tecnológica, desde inteligencia artificial hasta ciencia aplicada, y se compartirán modelos que funcionan en otros países.
El resultado final será una hoja de ruta hacia 2030 con metas definidas. Eso significa que no será un documento que se guarde en un escritorio. Tendrá objetivos concretos y medibles. La coordinación entre niveles de gobierno es clave: el Gobierno nacional necesita que departamentos y municipios ejecuten estrategias preventivas reales, no solo promesas. Para el colombiano promedio, esto se traduce en alarmas que adviertan con tiempo sobre deslizamientos, calles mejor drenadas que no se inunden, y comunidades que sepan qué hacer cuando llega una emergencia.
Fuente original: Portafolio - Economía