Colombia lidera el caos vehicular en América Latina: Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla asfixiadas por trancones
Colombia tiene la peor congestión vehicular de América Latina con un promedio de 49%, muy por encima de Perú y Chile. Bogotá encabeza con 69,6% de congestión, seguida por Medellín con 66,9%, Cali con 65,6% y Barranquilla con 62,8%. Los conductores colombianos pierden semanas completas del año atrapados en trancones, lo que afecta la productividad y calidad de vida.
Colombia está viviendo una crisis de movilidad sin precedentes. Las ciudades principales del país se encuentran entre las más congestionadas del continente, con vías que simplemente no dan abasto para la cantidad de vehículos que circulan diariamente. El problema es viejo, pero los números de 2025 ponen en evidencia que la situación ha empeorado considerablemente.
Según el TomTom Traffic Index 2025, Colombia encabeza a toda América Latina en congestión vehicular con un promedio de 49%, una cifra que deja en evidencia la magnitud del problema. Para dimensionarlo, Perú apenas llega a 37% y Chile a 29%. La diferencia no es de unos puntos porcentuales, sino de una brecha considerable que sitúa al país en una posición poco envidiable.
Bogotá es la más afectada. La capital registra un 69,6% de congestión promedio, lo que significa que los conductores prácticamente nunca experimentan un tráfico fluido. Lo más preocupante es que esta cifra creció 7,7 puntos porcentuales respecto a 2024. Detrás de estos números hay un costo humano real: los bogotanos pierden cerca de 153 horas al año en tráfico, es decir, más de seis días y nueve horas completos atrapados en sus vehículos. Es tiempo que no ven a su familia, que no dedican al trabajo productivo, que simplemente se disuelve en la frustración de los trancones.
En Medellín, la situación no es más alentadora. El nivel de congestión llegó a 66,9%, con un aumento de 3,4 puntos porcentuales frente al año anterior. Un recorrido tan simple como diez kilómetros toma casi 29 minutos en promedio, casi un minuto más que antes. En las horas pico, los vehículos circulan a apenas 15,9 km/h. Los conductores también pierden aproximadamente 153 horas anuales, la misma cantidad que en Bogotá.
Cali es la única que muestra un leve respiro. Su congestión fue de 65,6%, casi un punto porcentual menos que en 2024, pero no es para celebrar demasiado. Los tiempos de desplazamiento siguen siendo elevados: recorrer diez kilómetros en hora pico toma 29 minutos y 8 segundos. Los caleños pierden alrededor de 138 horas anuales en trancones, más de cinco días y medio de sus vidas.
Barranquilla, por su parte, es donde el problema se refleja de manera más dramática. Con una congestión de 62,8%, la ciudad del Caribe es donde los conductores pierden más tiempo: 162 horas anuales, más de seis días y medio. Un recorrido de diez kilómetros puede tomar 36 minutos en promedio, y en la tarde alcanza los 46 minutos. Es una ciudad donde la congestión impacta cada aspecto de la vida cotidiana.
Lo que estos números no dicen completamente es el costo oculto: la productividad que se pierde, los negocios que se cierran porque los clientes no llegan a tiempo, la salud mental afectada por el estrés diario, las familias que se ven menos. Colombia enfrenta un desafío estructural que va más allá de agregar más carriles o sembrar más árboles. Mientras las ciudades crecen sin planeación coherente y los vehículos se multiplican, el sistema vial sigue estancado en soluciones del pasado.
Fuente original: KienyKe - Portada

