Colombia lidera denuncias de abuso sexual en la Iglesia: nuevo testimonio contra cardenal fallecido

Un hombre identificado como Andrés denunció ante Caracol Radio que fue víctima de abusos sexuales sistemáticos del cardenal Pedro Rubiano Sáenz desde 1983. El caso, revelado por el diario español El País, forma parte de un informe que documenta 13 denuncias en Colombia, la mayor cantidad en América Latina. Según el testimonio, Andrés intentó denunciar durante años sin obtener respuestas efectivas de autoridades eclesiásticas, incluso visitando el Vaticano en 2000.
La Iglesia católica en Colombia vuelve a enfrentar acusaciones de gravedad. Un hombre que se identifica como Andrés hizo pública su denuncia en entrevista con Caracol Radio contando que fue víctima de abusos sexuales reiterados por el entonces arzobispo de Bogotá desde 1983, cuando apenas tenía 15 años. El caso fue revelado inicialmente por el diario español El País y pone en evidencia una crisis más profunda: el país concentra el mayor número de denuncias de pederastia eclesial en toda América Latina.
La historia de Andrés comenzó en vulnerabilidad. Tras ser expulsado de su casa en Bogotá, buscó refugio en la Catedral Primada. Un sacerdote lo acogió pero, según su relato, aprovechó esa situación para abusar de él ofreciéndole comida, alojamiento y protección a cambio. Ese mismo sacerdote lo habría presentado después al cardenal Rubiano en las instalaciones del seminario mayor bogotano. "Nos exhibían como trofeos", relató Andrés en la entrevista radial, describiendo encuentros que se extendieron al menos hasta finales de los años ochenta y dejándolo con secuelas psicológicas, consumo de sustancias y dificultades para reconstruir su vida.
Lo que quizás sea más alarmante que los abusos mismos es lo que sucedió después. Andrés asegura haber intentado alertar a las autoridades eclesiásticas durante años sin obtener respuestas. En el año 2000 viajó al Vaticano y dejó una denuncia escrita, pero nunca recibió contestación. Casi dos décadas después, en 2021, volvió a intentarlo en Colombia acudiendo a la Oficina de Buen Trato de la Arquidiócesis de Bogotá y reuniéndose con el arzobispo Luis José Rueda Aparicio, quien según su testimonio le prometió apoyo integral. Sin embargo, afirma que más allá de algunas sesiones de atención psicológica, no hubo avances concretos. El silencio institucional fue tan persistente que cuando finalmente acudió a la justicia colombiana descubrió que su denuncia nunca había sido tramitada por la Iglesia. "Cuando hice la denuncia en 2021, él estaba vivo. Aquí el señor pasó de agache y murió", expresó Andrés en declaraciones recogidas por medios.
El caso adquiere dimensiones aún más preocupantes al considerarlo dentro de un contexto más amplio. Un informe de más de mil páginas elaborado por El País y entregado al Vaticano documenta que Colombia lidera las denuncias de abuso sexual dentro de la Iglesia católica en América Latina, con 13 casos de los 21 testimonios recopilados en el continente. Esto supera a países como Argentina, México o Estados Unidos. La investigación señala que muchos de estos casos nunca fueron reportados a Roma, a pesar de que desde 2001 existe la obligación de informar estos delitos al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Rubiano, quien fue arzobispo de Bogotá entre 1994 y 2010 y una de las figuras más influyentes del catolicismo colombiano, falleció en 2024 sin haber enfrentado públicamente acusaciones de este tipo. La Arquidiócesis de Bogotá no ha respondido a las solicitudes de información sobre el caso a pesar de haber sido consultada por El País antes de la publicación del informe.
El expediente entregado al Vaticano forma parte de investigaciones que El País comenzó en 2018 y que ya documentan cerca de 900 casos de abusos en España y América Latina. El informe advierte que en la región "aún está todo por hacer" en términos de verdad, justicia y reparación para las víctimas. Lo que queda claro es que estructuras de poder dentro de la Iglesia han permitido que casos como el de Andrés permanezcan en la sombra durante décadas, mientras las voces de quienes decidieron denunciar siguen pidiendo respuestas que la institución no ha dado.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

