Colombia impulsa debate sobre descarbonizar economías dependientes de petróleo y carbón
En Santa Marta arrancó una conferencia internacional sobre transición energética donde gobiernos, sociedad civil y sector privado dialogan sobre cómo abandonar los combustibles fósiles. La ministra de Ambiente colombiana enfatizó que la dependencia del petróleo ha perpetuado desigualdades y conflictos globales, y pidió cooperación internacional más profunda y democrática. El evento reúne representantes de 56 países que buscan diseñar mecanismos financieros y regulatorios para hacer la transición energética realidad.
Santa Marta se convirtió esta semana en escenario de un diálogo urgente: cómo pueden los países liberarse de la dependencia a los combustibles fósiles sin hundirse en crisis económicas. En la primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que organiza Colombia junto con Países Bajos, delegados de al menos 56 naciones comenzaron a discutir las acciones concretas que se necesitan para implementar este cambio. El debate toca temas sensibles: mecanismos financieros, reformas fiscales, nuevas reglas regulatorias y acuerdos de cooperación internacional.
La ministra colombiana de Ambiente, Irene Vélez, fue directa al diagnosticar el problema. Señaló que "estamos resultas a descarbonizar nuestras balanzas comerciales y a transformar nuestro sistema fiscal de manera estructural. Más de tres décadas hemos buscado que estas dependencias se discutan en el marco de las instancias multilaterales". Para Vélez, el asunto va más allá del cambio climático: los combustibles fósiles son, en su concepto, raíz de profundas desigualdades y conflictos en todo el mundo.
La funcionaria fue contundente al analizar cómo el modelo basado en hidrocarburos ha marcado a países enteros. "El modelo de los hidrocarburos ha consolidado economías neocoloniales, emprobrecidas, frágiles fiscalmente y atadas a la exportación de materias primas intensivas en carbono", expresó. Según ella, esto no sucedió por casualidad, sino como resultado de un ordenamiento económico que mantiene a muchas naciones en posición de vulnerabilidad y subordinación.
Vélez enfatizó que la salida debe ser diferente. Pidió "una cooperación internacional sí, pero más profunda, más democrática, más eficaz". Para ella, el mundo necesita "un multilateralismo sin vetos de facto, abierto a la participación incidente de los pueblos y capaz de traducir acuerdos en implementación", considerando que vivimos "una fractura del orden global, tal y como lo conocemos".
La reunión en Santa Marta no es solo asunto de gobiernos. A la conferencia asistieron académicos, parlamentarios, sindicatos, comunidades indígenas y afrodescendientes, organizaciones no gubernamentales, jóvenes, campesinos y representantes del sector privado y banca multilateral. En las mesas de trabajo, todas estas voces dialogan sobre cómo financiar la transición, qué cambios normativos son necesarios y cómo garantizar que el abandono de los combustibles fósiles sea justo para quienes dependen hoy de esas economías.
Fuente original: El Informador



