ÚltimasNoticias Colombia

Colombia

Colombia heredará una crisis de seguridad sin precedentes: una masacre cada 2,6 días

Fuente: El Colombiano - Colombia
Colombia heredará una crisis de seguridad sin precedentes: una masacre cada 2,6 días
Imagen: El Colombiano - Colombia Ver articulo original

Colombia cierra el primer semestre de 2026 con 68 masacres registradas, lo que representa una cada 2,6 días según datos del Indepaz. Los asesinatos de líderes sociales también van en aumento: 75 casos en seis meses. El nuevo gobierno recibe un país donde la violencia se ha intensificado sostenidamente en los últimos años, con homicidios, ataques terroristas y enfrentamientos contra la Fuerza Pública en niveles alarmantes.

En la madrugada del 28 de junio, cuatro personas murieron en el Estadero Restaurante Los Olivos 14, ubicado en el barrio Los Olivos de Barranquilla. Sicarios llegaron en dos motocicletas, buscaban a alguien en específico, pero al salir dispararon sin control contra quienes estaban adentro. Murieron Johan Andrés Riaño Cardona de 21 años, Nelio Enrique Ferrer Mora de 38, Nelbys Rafael Barrios Manjarrés de 46 y Luis Carlos Gamero Solano de 53. Tres personas resultaron heridas. Fue la masacre número 68 del año, apenas a mitad de calendario.

Esos números crudos revelan una realidad que pesa como una losa sobre el país. Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), en lo corrido de 2026 ocurre una masacre cada 2,6 días. Para poner en perspectiva: en todo 2025 hubo 78, así que en apenas seis meses ya se registra el 87 por ciento de lo que fue todo el año anterior. Si mantiene ese ritmo de escalada, 2026 superará ampliamente los números del año pasado.

Los líderes sociales tampoco están a salvo. En el mismo período se han documentado 75 asesinatos de activistas comunitarios, uno cada 2,4 días. El más reciente fue David Zea Murcia, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Motilón en Neiva, acribillado por sicarios motorizados el 25 de junio. Estos homicidios dirigidos muestran que la violencia no es indiscriminada: tiene objetivos, tiene método.

Los números generales pintan un panorama aún más oscuro. Los homicidios han crecido de manera constante durante los últimos cuatro años. En 2023 fueron 5.346 casos solo en los primeros cinco meses, luego 5.356 en 2024, 5.637 en 2025 y 5.792 en los mismos meses de este año. Anualizando las cifras, 2024 cerró con 13.497 asesinatos y 2025 subió a 14.038. Los actos de terrorismo casi se han duplicado desde 2022: de 742 pasaron a 1.398 en 2025. Los miembros de la Fuerza Pública caídos en combate se incrementaron de 84 en 2023 a 173 en 2025. Los heridos saltaron de 380 a 765 en el mismo período.

La innovación del crimen organizado es aterradora. Los grupos armados ahora usan drones coordinados mediante inteligencia artificial para atacar posiciones militares. Hace poco, el ELN lanzó tres drones contra tropas del Ejército en Bolívar, Cauca, dejando soldados heridos. Estos ataques con enjambres de drones representan una escalada tecnológica que el país no había visto antes en la guerra interna.

Mientras todo esto sucede, los principales grupos armados organizados no han parado de crecer. El Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las Farc suman alrededor de 27.000 combatientes en sus filas. Según la Fundación Conflict Responses en su informe "El poder armado en expansión", estos grupos se han aprovechado de las treguas de la "paz total", de las intermitencias en la ofensiva militar y de los ingresos millonarios del narcotráfico y la minería ilegal de oro.

El presidente electo Abelardo de la Espriella hereda una tormenta de fuego. En su plan de gobierno, en el capítulo de "Seguridad Milagro", se propone: "Crearé comandos conjuntos operacionales en las regiones decisivas y concentraré allí Fuerza Pública, inteligencia, policía judicial, justicia y presencia institucional". También promete "reforzaremos el control de fronteras con presencia militar, policial, tecnológica y judicial; modernizaremos la inteligencia estratégica; fortaleceremos la ciberdefensa; crearemos sistemas de interoperabilidad real entre agencias; y desmontaremos toda estructura paralela de coerción, milicia o intimidación que pretenda sustituir o condicionar la soberanía de la República". Sobre la minería ilegal señala que "quitaremos el oro a las mafias y le devolveremos la riqueza minera a la nación. La respuesta no será de operativos aislados. Será de control territorial, trazabilidad del mineral, destrucción de maquinaria criminal, persecución del lavado, formalización minera seria donde corresponda, protección de comunidades y recuperación ambiental".

Las promesas son ambiciosas. Lo que viene será comprobar si se pueden cumplir en un país donde la violencia no deja de crecer, donde los criminales están mejor armados y tecnológicamente más sofisticados que nunca, y donde hace ocho años los grupos armados se han fortalecido sin pausa.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

Noticias relacionadas