Colombia enfrenta un cataclismo político que transformará su estructura de poder

Las elecciones de mayo y junio marcarán un quiebre en la política colombiana. La derecha se fractura internamente mientras la izquierda avanza unida con Iván Cepeda Castro como candidato. Las estructuras de poder tradicionales, basadas en clanes y castas familiares, se desmoronarán dejando espacio para renovación política, aunque el panorama permanece incierto.
Colombia se prepara para unas elecciones que no fortalecerán a ningún partido tradicional, sino que marcarán un quiebre en la forma en que el país ha hecho política durante años. Las nuevas elecciones programadas para el 31 de mayo en primera vuelta y el 21 de junio para la segunda, llegan cargadas de un cambio que destruirá los viejos esquemas de poder sustentados en familias y grupos cerrados que han dominado la república desde siempre.
Detrás de estos comicios viene lo que el columnista Martín Nicolás Barros Choles, de Guajira News, describe como un "cataclismo político" que arrasará con las bases de clanes y castas familiares que todavía predominan. Este fenómeno natural de la política está desmontando un sistema obsoleto donde los partidos tradicionales, más politiqueros que políticos, pierden vigencia. Para muchos dirigentes nacionales, esto significa calificar servicios de forma diferente y abrir espacios donde los jóvenes puedan escalar y asumir posiciones que antes estaban vedadas.
La derecha colombiana se desmorona a sí misma. La tendencia que lideró Álvaro Uribe Vélez durante años, influyendo en la elección de cuatro presidentes, llega a su final. Después de que el propio Uribe ganara dos periodos presidenciales y llevara a Juan Manuel Santos al poder, todo se torció cuando Santos gobernó a su manera, contrariando a quien lo había hecho presidente. Aunque Santos fue reelegido por mínimas diferencias tras perder en primera vuelta, la derrota de Fico Gutiérrez en años posteriores mostró el deterioro del proyecto uribista. Ahora, en estas elecciones, la derecha se fractura entre candidatos como Paloma Valencia, respaldada por los partidos tradicionales, y Abelardo de la Espirella. Los conflictos internos se han vuelto tan agrestes que sectores que antes estaban unidos ahora se enfrentan, debilitándose mutuamente.
Mientras la derecha se divide, la izquierda avanza unida con Iván Cepeda Castro como candidato presidencial. Cepeda no buscaba esta candidatura, prefería continuar como senador, pero le llegó tras una consulta interna del Pacto Histórico. Aunque es una persona metódica y fría, sin experiencia previa en gobierno, su perfil recuerda al expresidente Virgilio Barco Vargas, quien tampoco compartía debates políticos pero logró gobernar con efectividad, llevando a cabo la firma de paz con movimientos como M-19, EPL, Quintín Lame y una fracción del ELN.
Las encuestas marcan un empate técnico entre los sectores de derecha e izquierda, pero la confusión y división en el proyecto conservador llevarán a debilitarse en una eventual segunda vuelta. Cepeda enfrentará presiones internas de su propio partido respecto a temas como una asamblea constituyente, la reapertura de procesos de paz y reivindicaciones indígenas, asuntos que desbordan la agenda gubernamental tradicional y que pueden afectar su gestión.
La elección en primera vuelta no será fácil, pero los analistas consideran que Iván Cepeda Castro tendría ventaja para llegar a la segunda vuelta, donde se enfrentaría contra el segundo candidato mejor votado, posiblemente Abelardo de la Espirella. Lo que está seguro es que estas elecciones sepultarán definitivamente el viejo orden político colombiano.
Fuente original: Guajira News

