Colombia avanza como líder y despierta ilusiones reales en el Mundial
La Selección Colombia terminó la fase de grupos invicta, ganando el Grupo K con siete puntos gracias a dos victorias y un empate sin goles frente a Portugal. El equipo de Néstor Lorenzo mostró equilibrio defensivo y capacidad para competir contra rivales de peso. Con un cuadro sin dependencia de una sola figura y un panorama favorable en la siguiente ronda, los colombianos tienen argumentos concretos para aspirar a cuartos de final, algo que no ocurría desde Brasil 2014.
Colombia cerró su participación en la fase de grupos con resultados que dejan más que solo números en la tabla. El empate sin goles contra Portugal selló su liderazgo en el Grupo K con siete puntos, producto de dos victorias y una paridad. Lo importante es que la Tricolor llegó invicta a las rondas definitivas, algo que en un torneo de esta magnitud ya dice mucho del trabajo realizado.
Ese primer puesto no es casualidad. El equipo dirigido por Néstor Lorenzo demostró algo que pocos combinados logran mantener en los Mundiales: coherencia táctica y equilibrio. No fue un equipo que solo atacara ni uno que solo se resguardara. Colombia supo cuándo presionar y cuándo replegarse, cuándo buscar la victoria y cuándo conformarse con un resultado que le permitiera avanzar. Incluso frente a Portugal, una de las selecciones más potentes del campeonato, la Tricolor tuvo carácter. Estuvo tan cerca del triunfo que vio anular un gol por un ajustado fuera de juego, pero no se desmoralizó.
Lo que sigue ahora es Ghana en los dieciseisavos de final. Los africanos son rivales peligrosos: físicamente fuertes, rápidos y capaces de castigar en transiciones. Aunque Colombia parte como favorita, en un Mundial la confianza excesiva puede ser letal. Pero si la Tricolor supera ese obstáculo, el cuadro se vuelve interesante. En octavos se mediría contra el ganador entre Suiza y Argelia, selecciones competitivas pero claramente un escalón por debajo de las grandes potencias. Eso abre una ventana real para alcanzar cuartos de final, algo que Colombia solo consiguió una vez en su historia, hace casi una década en Brasil.
La fortaleza de este equipo está en que no se sostiene por el genio de un solo futbolista. Luis Díaz sigue siendo el desequilibrante principal, James Rodríguez aporta su experiencia y lectura de juego, pero Daniel Muñoz, Jhon Arias, Jefferson Lerma y Camilo Vargas han respondido con actuaciones consistentes. Esa distribución del protagonismo hace que Colombia sea mucho más complicada de contrarrestar.
La defensa también inspira confianza. El orden táctico ha sido una de las principales armas durante el torneo. La solidez de la línea defensiva y la seguridad bajo los tres palos permitieron controlar partidos incluso en momentos donde los rivales apretaron fuerte.
De aquí en adelante, sin embargo, no habrá derecho al error. Cada juego es eliminación directa y un mal rendimiento termina el sueño. La concentración, la puntería y la gestión emocional serán cruciales.
Lo cierto es que hoy, por primera vez en mucho tiempo, las ilusiones de Colombia están respaldadas por hechos dentro de la cancha. El equipo tiene calidad, experiencia y temple para competir contra cualquiera. Los cuartos de final parecen un objetivo completamente alcanzable, y si mantiene su nivel, incluso una semifinal deja de verse como una fantasía. El camino será cada vez más difícil, pero esta generación colombiana tiene lo necesario para pelearlo.
Fuente original: Las Noticias Cartagena

