Colombia aprueba ley para frenar la mutilación genital femenina en comunidades indígenas

El Congreso colombiano aprobó una ley para prevenir y erradicar la mutilación genital femenina, práctica que persiste en algunas comunidades Embera, principalmente en Risaralda. La norma se enfoca en educación y acompañamiento estatal, sin crear nuevas sanciones penales. La representante Carolina Giraldo destacó que la estrategia fue construida junto a lideresas indígenas que solicitaron pedagogía en lugar de castigo.
Una práctica que muchos colombianos desconocen sigue ocurriendo en el país. La mutilación genital femenina persiste en algunas comunidades, especialmente entre grupos Embera Catío y Embera Chamí, principalmente en Risaralda, aunque también se registran casos en Chocó, Valle del Cauca y otras regiones. Ahora el Congreso de la República ha dado un paso importante para enfrentarla: aprobó una ley destinada a prevenir y erradicar esta práctica.
La representante a la Cámara Carolina Giraldo informó sobre la aprobación durante una entrevista en La FM, explicando que "hoy podemos decir que es ley de la República". La norma nació de una construcción conjunta con mujeres de las comunidades Embera, quienes expresaron la necesidad de contar con herramientas institucionales para impulsar el cambio desde adentro. Según Giraldo, "mucha gente no sabe que esto sigue pasando en Colombia, pero sucede". Detrás de esta práctica existen creencias relacionadas con el clítoris y la sexualidad femenina, y generalmente son realizadas por parteras o mujeres mayores cuando las niñas son bebés.
La estrategia adoptada se aleja deliberadamente del castigo. La ley no crea nuevos delitos ni establece sanciones penales específicas para quienes continúen realizando la mutilación. En su lugar, privilegia la pedagogía y el cambio cultural. Giraldo fue enfática al señalar que "no estamos llevando a las abuelitas o a las parteras a la cárcel". La experiencia demuestra que cuando se trabaja educativamente con las parteras, ellas van transformando su mentalidad, lo que justifica este enfoque.
La norma incorpora elementos de interculturalidad, derechos de las mujeres y prevención. Se crearán protocolos claros de atención y sistemas de registro que permitan a las entidades identificar casos y medir el progreso en la reducción de la práctica. También habrá mecanismos de seguimiento en salud para atender las secuelas en quienes fueron sometidas a esta intervención y que descubren posteriormente su situación.
Un aspecto clave es que la ley contempla una evaluación de resultados en cinco años, lo que permitirá revisar si es necesario ajustar la estrategia. Giraldo recalcó que las lideresas Embera solicitaron específicamente que la respuesta estatal se centrara en educación. Además, existe respaldo de autoridades masculinas dentro de las comunidades, quienes en un reciente congreso de la gran nación Embera expresaron su compromiso con la erradicación de la ablación.
Con esta ley, las mujeres que promueven cambios dentro de sus comunidades ahora cuentan con una herramienta institucional que respalda sus acciones. Aunque el tema comenzó a visibilizarse públicamente en 2007, durante años permaneció oculto. Como señaló Giraldo, "antes estaba escondido. Era tabú". Hoy, con un marco legal que respeta los procesos culturales y privilegia la educación, Colombia avanza hacia la eliminación de una práctica que ha afectado silenciosamente a miles de niñas.
Fuente original: La FM - Colombia

