Colombia activa plan de eutanasia y esterilización para frenar invasión de hipopótamos en el Magdalena
El Ministerio de Ambiente oficializó una estrategia integral para controlar la población de hipopótamos que amenaza el río Magdalena. Con unos 169 ejemplares censados y proyecciones de más de mil para 2035, el plan combina eutanasia de 20 animales anuales, esterilización de 40 por año y traslado de 70 ejemplares a santuarios en India y México. La medida busca proteger especies nativas como el manatí y el bocachico, que sufren por la contaminación del agua causada por estos megaherbívoros invasores.
Lo que comenzó como una rareza en los años 80 se convirtió en una pesadilla ecológica. Los hipopótamos que escaparon en Colombia pasaron de ser una curiosidad turística a representar la crisis biológica más grave del país. Con una población de 169 ejemplares en el río Magdalena y sin depredadores naturales que los controlen, estos animales se multiplican sin freno en un territorio que, paradójicamente, les ofrece todo lo que necesitan para prosperar.
El problema es tan grave que el Ministerio de Ambiente no tuvo otro camino que formalizar un plan de manejo que prioriza la supervivencia de las especies nativas. Cada hipopótamo adulto consume hasta 40 kilogramos de biomasa diaria, lo que genera una cantidad masiva de excrementos que contaminan el agua. Esta contaminación reduce el oxígeno disponible en el río, asfixiando literalmente a especies como el manatí y el bocachico, que son fundamentales para el ecosistema y para miles de pescadores que dependen de estos peces.
Los científicos del Instituto Humboldt y la Universidad Nacional advierten sobre algo alarmante: si no se actúa ahora, esos 169 hipopótamos podrían ser más de mil en apenas una década. Por eso la ministra de Ambiente, Susana Muhamad, fue clara: "No actuar es condenar a la extinción a nuestras especies nativas. Un hipopótamo consume lo mismo que diez manatíes y su presencia altera la calidad del agua de la que dependen miles de pescadores".
La estrategia del Gobierno Nacional se divide en tres frentes simultáneos. El primero es la eutanasia de 20 ejemplares anuales, aplicada con protocolos humanitarios. Según la ministra Muhamad, "Buscamos garantizar que el procedimiento sea humanitario, utilizando medicamentos que aseguren que el animal no sufra, cumpliendo con los estándares de la Asociación de Veterinarios de Vida Silvestre". El segundo eje es la esterilización quirúrgica de 40 animales por año, una tarea técnica monumental considerando que cada intervención cuesta alrededor de 40 millones de pesos.
La tercera alternativa es más esperanzadora: trasladar 60 hipopótamos a la India y 10 a México, siempre que estos países garanticen el bienestar animal y prohíban su comercialización. Aunque suena radical, el objetivo final es claro: reducir la población de hipopótamos a cero en estado silvestre para que el Magdalena vuelva a ser un río donde prosperen las especies que realmente le pertenecen.
Esta no es una decisión tomada a la ligera ni un acto de crueldad animal, sino una responsabilidad ética con nuestro patrimonio natural. Salvar el río Magdalena requiere medidas drásticas e inmediatas para evitar un desastre ecológico que podría ser irreversible. La prioridad absoluta es recuperar el hábitat para quienes verdaderamente viven aquí.
Fuente original: Noticias Valledupar
