Clínica Medical cierra cuatro sedes en Bogotá por deudas de las EPS

La Clínica Medical suspendió servicios en cuatro de sus sedes bogotanas y cerró áreas críticas como UCI en Kennedy debido a problemas de flujo de caja causados por deudas pendientes de las aseguradoras. La clínica no especificó cuáles EPS incumplen ni por cuánto tiempo durará la medida. Esta decisión se suma a una ola de alertas en el sistema de salud nacional: el Instituto Nacional de Cancerología negoció con Nueva EPS y el Hospital San Francisco de Asís en el Chocó colapsa con una sobreocupación del 340%.
La Clínica Medical en Bogotá anunció el cierre de servicios en cuatro de sus sedes debido a las deudas que las EPS le tienen pendientes. La institución explicó que enfrenta dificultades graves de tesorería: "Debido a las dificultades en el flujo de recursos y a la cartera pendiente por parte de los aseguradores, la institución se ha visto en la necesidad de adoptar medidas operativas relacionadas con la prestación de servicios en algunas de sus sedes". Las sedes Santa Juliana, Norte, Américas y Toberín dejarán de atender pacientes a partir de ahora.
Pero la situación es aún más compleja. En la sede de Kennedy, la clínica cerrará servicios vitales como la Unidad de Cuidados Intensivos para adultos, el cuidado intermedio, hemodinamia y diálisis. Esto afectará directamente a pacientes en condiciones críticas que requieren atención especializada. Hasta el momento, la clínica no ha aclarado cuáles son las EPS que deben dinero ni por cuánto tiempo se mantendrán los cierres.
Desde el área de recursos humanos, la institución anunció que evaluará caso por caso el impacto en sus trabajadores. "En relación con el Talento Humano, la misma área estará realizando el análisis correspondiente y se comunicarán de manera individual las decisiones que resulten aplicables", señaló. La clínica reconoce la gravedad de la situación y prometió mantener "una comunicación oportuna y transparente frente a cualquier novedad".
Esta suspensión de servicios es apenas uno más de los síntomas de una crisis que agobia al sistema de salud nacional. Hace una semana, el Instituto Nacional de Cancerología anunció que dejaría de atender nuevos pacientes de una EPS tras fracasar en negociaciones contractuales. Sin embargo, después de una reunión entre su directora, la doctora Carolina Wiesner, y el agente interventor de Nueva EPS, Jorge Iván Ospina, se logró un acuerdo para continuar atendiendo a pacientes con cáncer.
En el Chocó, la situación es aún más precaria. La gobernadora Nubia Carolina Córdoba denunció recientemente las condiciones del Hospital San Francisco de Asís, el principal hospital de la región, que se encuentra bajo intervención de la Superintendencia de Salud. En videos publicados en redes sociales, mostró goteras en el techo del edificio. "El hospital está intervenido por la Superintendencia de Salud. Es necesario un plan de choque urgente que permita estabilizar el servicio y salvaguardar la vida y la dignidad de sus usuarios", advirtió Córdoba.
El panorama en ese hospital es caótico. La gobernadora también informó que "el hospital ha tenido que declarar la alerta roja hospitalaria por una sobreocupación del 340% con el servicio de urgencias colapsado". Estas señales de alarma que llegan desde diferentes regiones y entidades de salud revelan una crisis sistémica que va más allá de medicamentos demorados y filas para reclamarlos: ahora se trata de instituciones que colapsan y deben cerrar puertas.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
