Clan del Golfo amenaza a hermana de líder disidente por reclutamiento de menores en Amalfi
El Clan del Golfo declaró objetivo militar a la hermana del cabecilla del Frente 36 de las disidencias de las Farc, acusándola de reclutar adolescentes en una institución educativa de Amalfi. El Frente 36 respondió con amenazas contra familiares del Clan del Golfo en municipios de Antioquia. Los panfletos que ambos grupos difundieron en redes sociales revelan una escalada del conflicto territorial en la región que ahora involucra a civiles cercanos a los mandos.
La confrontación entre dos grandes estructuras criminales en Antioquia acaba de tomar un giro más peligroso. El Clan del Golfo, a través de un panfleto distribuido en redes sociales el 1 de junio, declaró objetivo militar a la hermana de quien identifican como 'Primo Gay', el principal cabecilla del Frente 36 de las disidencias de las Farc. La acusación es grave: según el grupo armado, la mujer estaría reclutando menores de edad desde una institución educativa en Amalfi para engrosar las filas de la disidencia.
Lo preocupante de este comunicado es que marca un precedente peligroso en estas dinámicas de violencia. Hasta ahora, los conflictos armados se concentraban en territorios y recursos ilegales, pero ahora los grupos criminales están apuntando directamente a familiares de sus rivales, incluso a quienes aparentemente no tienen participación directa en el conflicto. La hermana del comandante se convierte así en un blanco estratégico para presionar desde otro ángulo.
No tardó en llegar la respuesta. Un segundo panfleto, firmado por alguien que se identifica como el primo, comenzó a circular en las mismas redes sociales. En su mensaje advierte que cualquier daño o amenaza contra familiares y allegados que no estén vinculados al conflicto armado provocará una escalada en la confrontación. Pero la amenaza va más lejos: el Frente 36 asegura que tiene identificados a parientes de miembros del Clan del Golfo en Briceño, San Andrés de Cuerquia y Valdivia, municipios donde ambos grupos tienen presencia. Es una advertencia clara de que pueden hacer exactamente lo mismo.
Lo que está en juego aquí es la ruptura de lo que ya de por sí es un conflicto sin reglas. Al meter a las familias en la ecuación de la guerra, ambos grupos elevan la tensión a un nivel donde nadie está seguro. Los civiles, principalmente los cercanos a estos criminales, ahora quedan en la mira de represalias que pueden desencadenar una espiral de violencia sin control en la región.
Fuente original: Hora 13 Noticias
