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Cinco pioneras que la historia olvidó: las mujeres que revolucionaron la ciencia desde las sombras

Fuente: El Colombiano - Tecnología
Cinco pioneras que la historia olvidó: las mujeres que revolucionaron la ciencia desde las sombras
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Las mujeres representan solo una tercera parte de la comunidad científica mundial, según la Unesco. Con ocasión del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, se rescatan historias de cinco investigadoras que hicieron aportes fundamentales en medicina, física, matemáticas, astronomía y paleontología, pero cuyos nombres quedaron relegados frente a sus colegas hombres.

La brecha entre hombres y mujeres en la ciencia sigue siendo dramática. Las investigadoras apenas suman una tercera parte de la comunidad científica global, según datos de la Unesco. El problema no es solo de números: la falta de mujeres en estos campos tiene un efecto dominó. En la mayoría de países, menos del 20 por ciento de las mujeres que terminan un grado universitario lo hace en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería o medicina. Cuando no hay referentes femeninos, las nuevas generaciones de niñas simplemente no ven un futuro para ellas en esas áreas.

La historia amplifica este problema. Si la ciencia de hoy está dominada por hombres, hace siglos lo era incluso más. Por eso celebridades como Marie Curie o Jane Goodall son casi los únicos nombres femeninos que el público reconoce. Pero hay decenas de investigadoras extraordinarias cuyas contribuciones cambiaron el conocimiento humano y que prácticamente nadie recuerda.

Peseshet fue médica en Egipto alrededor del año 2500 a.C. Su nombre aparece grabado en una tumba en Guiza, donde se indica que era "supervisora de médicas", lo que prueba que había otras mujeres ejerciendo medicina, aunque sus nombres se perdieron en la historia. Luego está Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquesa de Châtelet, hija de un funcionario de Luis XIV. Pudo haber vivido una vida de ocio cortesano, pero en su casa convivió 15 años con Voltaire trabajando en experimentos y escritos científicos. Ella fue la primera mujer cuyo ensayo fue publicado por la Academia de París, y su traducción comentada de los Principia Mathematica de Isaac Newton sigue siendo el texto estándar en francés. Voltaire reconoció su capacidad intelectual superior, aunque lo expresó de manera que hoy ofendería: "un gran hombre cuya única culpa fue ser una mujer". Murió a los 43 años por complicaciones de un parto no deseado.

Maria Gaetana Agnesi, nacida en Milán en 1718, fue la primera mujer en obtener una cátedra universitaria de matemáticas, aunque nunca la ejerció. Escribió el primer libro de texto de matemáticas de una mujer, traducido al francés e inglés. Su nombre quedó ligado a una curva matemática que, por un error de traducción del latín al italiano, terminó llamándose la Bruja de Agnesi. A los 34 años, tras la muerte de su padre, cambió radicalmente: se convirtió en religiosa, abandonó todas sus posesiones y dedicó su vida a cuidar pobres y enfermos. Murió pobre, enterrada en una fosa común.

Caroline Herschel nació en Alemania y su vida parecía condenada desde el inicio. Una infección de tifus detuvo su crecimiento a 1,3 metros de altura. Su familia la trató como criada sin paga hasta que a la muerte de su padre huyó a Inglaterra para reunirse con su hermano William, un músico interesado en astronomía. Ella lo acompañó y terminó convirtiéndose en la primera astrónoma profesional de la historia, posiblemente la primera científica asalariada. Descubrió cometas, estrellas y nebulosas, y fue la primera mujer en publicar en la Royal Society. Vivió 97 años, aunque nunca aprendió las tablas de multiplicar: las llevaba siempre en el bolsillo.

Mary Anning creció en la pobreza en Dorset, Inglaterra. De niña ayudaba a su padre carpintero a buscar fósiles en los acantilados para venderlos a turistas. Cuando su padre murió ella tenía apenas 11 años y la familia sobrevivió apenas. Mary descubrió el primer ictiosaurio reconocido científicamente, los primeros plesiosaurios y el primer pterosaurio hallado fuera de Alemania. Sus hallazgos fueron tan importantes que inspiraron la primera representación realista de la vida prehistórica, pintada en 1830. Geólogos viajaban desde América para consultarla. Pero nunca fue admitida en la Geological Society of London ni publicó sus trabajos directamente. Era mujer, de origen humilde y sin educación formal. Demasiados obstáculos para ser reconocida como científica. Murió a los 47 años de cáncer de mama.

Estas historias revelan un patrón brutal: mujeres con inteligencia excepcional cuyas contribuciones fueron ignoradas, minimizadas o directamente robadas por hombres que sí recibieron el crédito. Algunas tuvieron el privilegio de nacer ricas y educadas; otras trabajaron en la miseria. Unas vivieron para ver reconocimiento parcial; otras murieron en la obscuridad. Lo que todas compartieron fue tener que luchar contra barreras que sus colegas hombres nunca enfrentaron.

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