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Cinco candidatos presidenciales debaten en Antioquia: descentralización, seguridad y reforma a la salud marcan sus diferencias

Fuente: El Colombiano - Colombia
Cinco candidatos presidenciales debaten en Antioquia: descentralización, seguridad y reforma a la salud marcan sus diferencias
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En el segundo debate presidencial organizado por EL COLOMBIANO y Teleantioquia, cinco candidatos con baja intención de voto presentaron sus propuestas. Los temas principales fueron la descentralización del Estado, la política de seguridad y la reforma al sistema de salud. Los candidatos mostraron diferencias marcadas sobre si conviene hacer una Asamblea Constituyente y cómo enfrentar la inseguridad. Roy Barreras y Gustavo Matamoros fueron invitados pero no asistieron.

Cinco candidatos presidenciales llegaron hasta el set de grabación del segundo debate organizado por EL COLOMBIANO y Teleantioquia, con participación de Telemedellín, para presentar sus propuestas ante los antioqueños. Sondra Macollins, Miguel Uribe Londoño, Carlos Caicedo, Mauricio Lizcano y Santiago Botero ocupan los últimos lugares en las mediciones de intención de voto, aunque ayer tuvieron la oportunidad de exponer sus ideas sobre los temas que más preocupan al país. Dos candidatos invitados no comparecieron: Roy Barreras y el general retirado Gustavo Matamoros.

Los aspirantes se presentaron con sus historias y propósitos políticos. Caicedo aprovechó para recordar su paso como alcalde de Santa Marta y gobernador de Magdalena. Uribe Londoño mencionó que es padre de un candidato asesinado, Miguel Uribe Turbay, porque "le hablaba muy duro a los criminales incrustados en el gobierno Petro". Lizcano se posicionó como defensor de la educación, mientras Botero habló de su llegada a la política como un "sueño de Dios" y aseguró que no tiene jefes políticos. Macollins, abogada de profesión, se describió como hija de la "reina de los imposibles" y expresó que no quiere regresar al pasado.

La descentralización fue uno de los primeros puntos de fricción. Caicedo propuso que el 50 por ciento de lo que se produce en las regiones se quede allí, con más poder de decisión para los departamentos sin pasar por Bogotá, y defendió hacer una Constituyente para lograrlo. Uribe Londoño fue más allá: quiere cambiar el sistema estatal abandonando el centralismo por el federalismo. Lizcano habló de dar competencias a las regiones, mientras Botero advirtió que la descentralización podría facilitar la corrupción. Macollins propuso eliminar las gobernaciones y establecer recursos según la categoría de los municipios, administrados por una junta de alcaldes.

En seguridad, los candidatos mostraron visiones contrastantes sobre cómo enfrentar la inseguridad. Uribe Londoño anunció que acabaría con la "paz total" e implementaría mano dura contra la impunidad. Lizcano habló de retomar bloques de búsqueda y nombrar un ministro de Defensa militar como el actual, Pedro Sánchez. Botero propuso un Estado de Conmoción Interior para fortalecer las Fuerzas Militares y, en un momento polémico, reconoció que usaría ese mecanismo para buscar la aprobación de la pena de muerte. Macollins planteó una reconstrucción judicial contra la impunidad, mientras Caicedo presumió de su experiencia combatiendo mafias en Santa Marta, asegurando que "tiene la experiencia para solucionar los problemas de inseguridad". Lizcano lo contradijo directamente: señaló que Santa Marta "no es Suiza" y "tiene las cifras de extorsión más altas". Ambos coincidieron en que la "paz total" es un fracaso, aunque Caicedo matizó que el problema es no negociar por separado con guerrillas y paramilitares.

La Constituyente también dividió posiciones. Lizcano, quien fue ministro TIC y director del Dapre en el gobierno actual, rechazó esta opción por la polarización existente. Botero fue más allá del rechazo: propuso hacer un referendo para imponer pena de muerte, justicia ordinaria para funcionarios corruptos y otras medidas. También atacó a los políticos, diciendo que "los políticos son unos bandidos", frase que ha repetido en su campaña. Macollins rechazó la Constituyente pero sí propuso eliminar gobernadores e impedir que senadores en campaña, como Paloma Valencia e Iván Cepeda, reciban sueldo. Caicedo y Uribe Londoño sí apoyaron una Asamblea Constituyente: el primero para los cambios que considere necesarios, el segundo para cambiar el juzgamiento al presidente, implementar federalismo y que el fiscal general sea elegido por ciudadanos.

En economía, el tema del desempleo y la insolvencia de personas naturales, que ha aumentado 150 por ciento, fue central. Las propuestas fueron variadas: Botero mencionó un borrón y cuenta nueva en historiales crediticios; Macollins propuso nuevas fuentes de ingreso a través de lo digital; Caicedo habló de recuperar recursos combatiendo evasión de impuestos; Uribe Londoño y Lizcano coincidieron en créditos a bajas tasas para emprendedores y reducción de impuestos. Un punto singular fue que tanto Botero como Uribe Londoño dijeron estar de acuerdo con dolarizar la economía colombiana.

La salud, uno de los sectores más críticos, también fue debatida. Macollins propuso un sistema más eficiente en la asignación de citas y control de recursos. Caicedo fue contundente: liquidar las EPS y girar dinero directamente a los hospitales. Uribe Londoño, en cambio, defendió que la competencia entre EPS fortalece el sistema. Lizcano declararía una emergencia humanitaria y cambiaría los índices de medición de las EPS. Botero también propuso girar recursos directamente a los hospitales e insistió en "darle balín a los corruptos" a quienes calificó de ser "los mayores asesinos de los colombianos".

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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