Cierre de Palonegro por bloqueos deja sin vuelos a miles de pasajeros y golpea el turismo en Santander

El Aeropuerto Palonegro de Bucaramanga cerró por falta de garantías de seguridad debido a manifestaciones y bloqueos viales. La paralización afecta 200 frecuencias semanales, incluyendo vuelos internacionales a Panamá, y generaría pérdidas económicas significativas para agencias de viajes, operadores turísticos y miles de pasajeros. ANATO exige al Gobierno Nacional intervenir urgentemente reconociendo que el derecho a la protesta tiene límites constitucionales cuando afecta servicios estratégicos.
Los bloqueos en Santander y Norte de Santander acaban de cerrar por completo uno de los principales puntos de entrada aérea a la región. El Aeropuerto Palonegro en Lebrija suspendió todas sus operaciones después de que la Aeronáutica Civil determinara que no hay garantías de seguridad para que los aviones despeguen y aterricen. El culpable: manifestaciones que han tomado las vías principales y el acceso al terminal.
Para entender la magnitud del golpe, basta con los números que maneja la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, ANATO. Cerca de 200 vuelos por semana quedaron cancelados. Hablamos de conexiones desde Bogotá, Medellín y Cúcuta, más una ruta internacional hacia Ciudad de Panamá que movía seis frecuencias semanales. Aerolíneas como Copa Airlines ya activaron planes de emergencia y dejaron de cobrar penalidades a pasajeros afectados, pero el daño ya está hecho: miles de viajeros varados, vuelos perdidos, negocios interrumpidos.
Los bloqueos en tierra complican aún más la situación. En sectores como La Laguna, Los Adioses y Ye de la Lejía, las vías que conectan Bucaramanga con Pamplona y Cúcuta están cerradas. Esto no solo afecta a quien quería viajar en avión. También golpea a agencias de viajes, hoteles, restaurantes y operadores turísticos que dependen del flujo constante de pasajeros para sobrevivir económicamente.
Paula Cortés Calle, presidenta ejecutiva de ANATO, fue clara en su comunicado: "Desde ANATO manifestamos nuestro rechazo a las vías de hecho que, en el marco de manifestaciones, están afectando la operación aérea y la movilidad en el departamento de Santander y Norte de Santander, generando cancelaciones de vuelos, afectación a miles de pasajeros y pérdidas económicas para el sector turístico". La organización advierte sobre "retrocesos económicos irreparables" si esto se prolonga.
Ahora bien, la asociación no niega el derecho a protestar. Pero lo enmarca en sus límites. Cortés Calle señaló que "si bien desde ANATO se reconoce el derecho legítimo a la protesta consagrado en la Constitución Política de Colombia, este no es un derecho absoluto. De acuerdo con la jurisprudencia de la Corte Constitucional de Colombia, su ejercicio no puede vulnerar derechos fundamentales como la libre locomoción, el trabajo y la libertad económica, ni paralizar servicios estratégicos para el país". Es decir: protestar es legítimo, pero bloquear todo hasta paralizar la economía de una región cruza una línea que la ley no permite.
ANATO dice que mantiene contacto con autoridades locales de Santander, pero fue tajante: el problema requiere que el Gobierno Nacional intervenga. El mensaje es urgente: "Es imperativo que el Gobierno Nacional atienda los llamados de los manifestantes para que la operación aérea y terrestre retorne a la normalidad lo antes posible". Sin esa intervención de nivel nacional, la economía de Santander seguirá congelada.
Fuente original: Portafolio - Economía