Ciencia, agricultura y cultura pierden casi un billón en el presupuesto 2027

El Ministerio de Hacienda presentó su propuesta de presupuesto para 2027 con recortes severos en sectores estratégicos. Ciencia y tecnología cae 92%, agricultura retrocede 25,7% y cultura pierde 23,8%. Mientras tanto, el gasto en deuda pública crece 28% y algunos sectores como transporte se llevan aumentos significativos. Los expertos advierten que los recortes en inversión de largo plazo pueden afectar la competitividad futura del país.
El Ministerio de Hacienda acaba de presentar su anteproyecto de presupuesto para 2027, y el documento tiene malas noticias para quienes creen en invertir en el futuro del país. Ciencia, tecnología, agricultura y cultura son los grandes sacrificados en esta nueva distribución del dinero público, con reducciones tan drásticas que algunos analistas las describen como un retroceso en la apuesta por la productividad colombiana.
La cifra más alarmante viene del sector de ciencia e innovación. El presupuesto cae de 379.855 millones a apenas 30.063 millones, lo que representa una caída de 92,1%. En términos prácticos, esto significa menos investigación, menos desarrollo de nuevas tecnologías y menos herramientas para que las empresas colombianas compitan en el mercado global. La agricultura, que alimenta al país y genera empleo en zonas rurales, también sufre un golpe importante al perder 25,7% de su presupuesto: pasará de 4,01 billones a 2,97 billones de pesos. Cultura, entendida como museos, bibliotecas, artes y patrimonio, pierde 23,8% de su financiamiento.
Lo curioso es que el presupuesto total del país crece. Sin contar la deuda, el gasto pasa de 449,8 billones a 476 billones (crecimiento de 6%). Incluso el presupuesto general sube a 601,3 billones (aumento de 9,9%). Entonces, ¿a dónde va el dinero si crece el presupuesto? Aquí está la trampa: mientras se recortan inversiones a largo plazo, otros sectores se llevan aumentos importantes. Transporte sube 82,9%, tecnologías de la información crece 38,2% y el servicio de la deuda pública nacional aumenta 28,1%, pasando de 97,1 billones a 124,5 billones.
El ajuste también toca estructuras del Estado. El Congreso de la República se reduce 26,6%, la Presidencia cae 18,9% e inteligencia retrocede 16%. Algunos sectores considerados esenciales como salud, educación y defensa registran aumentos modestos (4%, 3,8% y 6,4% respectivamente), pero están lejos de compensar las pérdidas en ciencia y agricultura.
Para el ciudadano común, esto tiene consecuencias reales. Menos dinero en investigación agrícola significa menos innovación en cultivos y técnicas de producción. Menos presupuesto en ciencia afecta la competitividad de largo plazo. El creciente gasto en deuda pública es como pagar intereses de una tarjeta de crédito cada vez más cara: mientras se cubre esa deuda, quedan menos recursos para invertir en lo que realmente mueve la economía. El patrón es claro: se sacrifica el futuro para atender necesidades del presente y servir compromisos financieros ya adquiridos.
Fuente original: Portafolio - Economía