Chimila tendrá agua potable: invierten más de 5.700 millones para beneficiar a 3.500 habitantes

El corregimiento de Chimila, en El Copey, recibe una obra de optimización del acueducto con inversión superior a 5.700 millones de pesos. El proyecto incluye nuevas tuberías, un desarenador, tanque regulador y planta de tratamiento, transformando el consumo de agua cruda a agua potable en ocho meses. Los habitantes, que durante años padecieron falta de servicio continuo, ven esta iniciativa como una solución que mejorará significativamente su salud y calidad de vida.
Después de años esperando una solución, Chimila finalmente está escribiendo un nuevo capítulo en su historia, y este tiene agua potable de por medio. En el corregimiento de El Copey acaba de arrancar la Optimización del Sistema de Acueducto, un proyecto que costará más de 5.700 millones de pesos y beneficiará directamente a más de 3.500 personas de la población. La obra promete mejorar tanto la calidad como la continuidad del servicio de agua, algo que se ha convertido en la expectativa más grande para la comunidad.
La gobernadora Elvia Milena Sanjuán fue clara sobre lo que representa esta inversión para la región. Según ella, "Si hay algo de lo que ustedes en Chimila hoy pueden estar completamente convencidos, es que tenemos un proyecto completamente técnico para resolver el problema del agua. Y ese proyecto hoy nace a la vida de la comunidad. Hoy en Chimila se consume agua cruda y vamos a pasar a consumir agua completamente potable. Eso cambia las condiciones de salud y de vida de la gente". No es promesa vacía: la iniciativa contempla la instalación de nuevas tuberías, construcción de un desarenador, un tanque regulador de 300 metros cúbicos de capacidad y nada menos que una nueva Planta de Tratamiento de Agua Potable.
Para Assad Raish Gámez, alcalde de El Copey, esta obra llega en el momento justo. "Yo pienso que es un acierto más de la Gobernación del Cesar. Por eso nosotros queremos darle todo nuestro agradecimiento a la doctora Elvia Milena Sanjuan y, por supuesto, a Aguas del Cesar, que hoy están trayendo una realidad para satisfacer una problemática inmensa que tenía esta población", manifestó el mandatario local.
La emoción en las calles de Chimila fue innegable cuando comenzó la obra. Para muchas familias, esto representa un sueño acariciado durante generaciones. Ledys Galván, una vecina de la zona, no pudo contener su satisfacción: "Muy agradecida con Dios y con la gobernadora, porque gracias a su gestión tendremos en ocho meses agua potable, lo que siempre añoramos. Actualmente tenemos agua cruda y no la tenemos las 24 horas, solamente por sectores. Entonces, con todo esto va a mejorar nuestra calidad de vida, que es lo que todo ser humano aspira".
James Enrique Londoño, presidente de la Junta de Acción Comunal de Nueva Esperanza, una vereda que también será beneficiada, también celebra el proyecto. Para él, "Es de vital importancia para nuestra comunidad, porque el agua es un servicio esencial para la vida. Nos merecíamos este nuevo servicio, porque el agua que estábamos consumiendo no estaba siendo tratada y eso generaba afectaciones para todos nosotros".
Lo que está pasando en Chimila es más que una obra de infraestructura. Es una inversión pensada en el presente y futuro del corregimiento, garantizando un servicio fundamental que impacta directamente la salud pública, el desarrollo social y la capacidad de las familias para permanecer y prosperar en el territorio.
Fuente original: Diario del Cesar
