Chile enfrenta crisis de incendios con al menos 20 muertos y miles de damnificados

Chile vive una emergencia ambiental crítica con incendios forestales activos en dos regiones del sur que han dejado al menos 20 personas muertas, 536 viviendas destruidas y más de 7 mil damnificados. El presidente Gabriel Boric declaró estado de catástrofe en Ñuble y Biobío, movilizando todos los recursos disponibles del país. Los incendios, agravados por sequía prolongada, altas temperaturas y vientos fuertes, afectan 34 mil hectáreas de bosques.
Chile enfrenta una de las peores crisis de incendios forestales de los últimos años. El presidente Gabriel Boric tomó la decisión de declarar estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío, ubicadas a unos 500 kilómetros al sur de Santiago, tras los devastadores incendios que están arrasando con bosques y comunidades enteras. Esta declaración permite que el Estado libere todos sus recursos para atender la emergencia de forma inmediata.
La cifra de víctimas sigue siendo desoladora: al menos 20 personas han muerto hasta ahora. Pero el impacto trasciende mucho más allá de lo que muestran los números. Un total de 536 viviendas han quedado completamente destruidas, dejando en la calle a más de 7 mil personas que han perdido sus hogares. Los medios locales documentan coches carbonizados en las calles y familias que apenas pudieron escapar con lo que llevaban puesto.
Lo más crítico en este momento es la magnitud territorial del desastre. La Corporación Nacional Forestal de Chile reporta que hay 34 incendios activos en diferentes puntos del país, pero los más peligrosos arrasan las regiones mencionadas, afectando ya 34 mil hectáreas de bosques. El incendio más grave ha llegado hasta la periferia de Concepción, una ciudad costera importante, obligando a evacuar ciudades enteras como Penco y Lirquén, que juntas tienen 60 mil habitantes.
Las condiciones climáticas juegan en contra de los esfuerzos de contención. Chile atraviesa su verano con temperaturas extremadamente altas, con pronósticos de hasta 38 grados Celsius en los próximos días. A esto se suma un problema estructural: el país sufre una sequía prolongada que ha dejado los bosques extremadamente secos, funcionando como combustible perfecto para el fuego. Los vientos intensos del verano avivan constantemente las llamas, dificultando las labores de los bomberos que intentan controlar la situación.
Esta no es la primera vez que Chile enfrenta una tragedia de esta magnitud. Hace apenas dos años, los incendios forestales en la región de Valparaíso, cercana a la capital, cobraron la vida de al menos 120 personas, dejando cicatrices que aún están abiertas en la memoria colectiva del país. Los expertos advierten que el cambio climático está intensificando estos eventos, haciendo que sean más frecuentes, más intensos y más difíciles de controlar.
Fuente original: BBC Mundo - Economía