Cepeda multiplicó votos en municipios con presencia de grupos armados, generando alertas electorales

Tras la segunda vuelta presidencial, se registraron crecimientos inusualmente altos en la votación de Iván Cepeda en varios municipios, algunos duplicando, triplicando e incluso quintuplicando sus resultados de la primera vuelta. Lo llamativo es que estos aumentos ocurrieron principalmente en zonas donde operan disidencias de las Farc, el ELN y bandas criminales, y donde ya se habían reportado alertas sobre presión de grupos armados antes de las elecciones. Sectores políticos ahora piden revisar estos municipios durante el escrutinio por considerarlos patrones atípicos de votación.
Antes de que se llevara a cabo la segunda vuelta presidencial, ya circulaban advertencias en diferentes regiones del país. Desde hace tiempo se escuchaba que grupos armados, particularmente las disidencias, estaban ejerciendo presión para influir en la votación. Las denuncias apuntaban a que esa presión beneficiaba al candidato Iván Cepeda, quien incluso había denunciado públicamente la situación y solicitado garantías de seguridad electoral.
Una vez conocidos los resultados, el panorama se volvió más intrigante. En varias de esas zonas donde se habían reportado alertas, Cepeda terminó con votaciones sorprendentemente altas. Aunque finalmente perdió las elecciones presidenciales, en municipios específicos su votación creció de manera muy notable en comparación con la primera vuelta. Algunos casos mostraron duplicaciones, otros triplicaciones, y al menos en uno la votación se quintuplicó.
El ejemplo más extremo ocurrió en Campamento, Antioquia. En la primera vuelta Cepeda sacó 426 votos, pero en la segunda alcanzó 2.136. Es decir, multiplicó su votación por cinco. Situaciones similares ocurrieron en Angostura, también en Antioquia, donde pasó de 559 a 1.907 votos, y en Anorí, donde saltó de 1.275 a 3.849. En municipios como Barbacoas en Nariño, creció de 6.204 a 13.026 votos, mientras que en Manaure, La Guajira, subió de 7.997 a 16.175.
Lo que genera mayor preocupación es la coincidencia geográfica. Muchos de estos municipios con crecimientos anómalos se ubican justamente en territorios históricamente controlados por grupos armados: el Bajo Cauca antioqueño, el Pacífico nariñense, el Cauca y zonas del Caquetá, donde operan estructuras armadas. La senadora Maria Fernanda Cabal cuestionó públicamente el fenómeno: "Colombia debe abrir un capítulo especial para investigar a fondo el voto fusil en el país. ¿Cómo se explica que en la mesa 001 - Santa Rosa en Tumaco -Nariño ganara Cepeda con el 100% de los votos", escribió en sus redes.
En departamentos como Chocó, Nariño, Cauca, Valle y Putumayo, Cepeda obtuvo resultados arrasadores. En Cauca, por ejemplo, en 24 de 42 municipios superó el 80% de los votos válidos. El caso más notable está en corregimientos caucanos donde hubo mesas con resultados del 100% para Cepeda, sin ni un solo voto para su competidor, sin votos nulos ni en blanco. Municipios como Timbiquí (97,14%), Jambaló (96,64%) y Guapi (93,22%) muestran porcentajes extremadamente altos.
Desde distintos sectores ya piden que durante el escrutinio se revisen estas mesas y municipios. No porque un crecimiento fuerte sea automáticamente evidencia de fraude, sino porque la concentración de votaciones tan uniforme en zonas donde históricamente la libertad electoral ha sido cuestionable levanta sospechas. Expertos señalan que un crecimiento acelerado entre vueltas puede explicarse por migración natural de votos y alianzas de última hora, pero la velocidad, la concentración territorial y la coincidencia con zonas de control armado son elementos que justifican una revisión detallada.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



