Cepeda esquiva debates: candidatos lo reclaman mientras Colombia espera escucharlos en televisión

Iván Cepeda, candidato presidencial del gobierno, ha decidido no participar en debates antes de la primera vuelta, optando por eventos controlados con discursos preparados. Expertos señalan que la estrategia busca proteger su ventaja en encuestas y evitar preguntas sobre los escándalos del gobierno Petro. Otros candidatos como Abelardo de la Espriella lo reclaman públicamente y cuestionan si tiene sentido debatir sin el principal contendiente en la carrera.
En las tiendas de barrio, las peluquerías y las mesas de café, la pregunta es recurrente: ¿cuándo empiezan los debates presidenciales? Estos espacios se han vuelto fundamentales en Colombia para que los ciudadanos escuchen a los candidatos en vivo, los comparen y definan su voto. Pero hay un problema: podríamos estar frente a las primeras elecciones sin debates antes de la primera vuelta. El candidato del gobierno y único representante de la izquierda, Iván Cepeda, ha decidido mantenerse al margen de estos escenarios.
Los analistas coinciden en el diagnóstico de esta ausencia. Cepeda lidera en las encuestas de intención de voto, y la estrategia parece apuntar a no arriesgar esa posición. Pero hay un segundo cálculo: evitar confrontaciones directas donde tenga que responder por los escándalos del gobierno de Gustavo Petro, al que representa como continuidad. En lugar de debates, Cepeda ha optado por eventos controlados en tarimas donde lee discursos completos sin improvisación, ajustándose al libreto preparado por sus asesores. Ese método le ha permitido mantener su ventaja en casi todas las encuestas sin exponerse a contrapreguntas incómodas.
El contraste entre lo que Cepeda dice y lo que hace es notable. Defiende que su campaña es "sin shows ni estridencias", pero realiza eventos con artistas, despliegue publicitario por toda la ciudad y vallas móviles. Su mensaje se estructura en cinco grandes ejes, incluyendo propuestas como la "revolución ética", donde habla de combatir la corrupción y reducir salarios en el Estado. El problema es que sin debates ni confrontación directa, esas propuestas nunca pasan por el filtro de las preguntas difíciles que cualquier democracia exige.
El expresidente de la Corte Constitucional, José Gregorio Hernández, fue crítico con el panorama general: "Este proceso, que debería ser democrático, no lo es. No se tiene en cuenta el bien común, el de los gobernados, como primordial objetivo de los candidatos. Predomina el lenguaje agresivo, con miras a destruir -como sea- al contrario, sin importar la ética, la lealtad ni el respeto. No hay argumentos. No se exponen programas. No hay debates programáticos objetivos."
Aunque Cepeda no está obligado legalmente a participar en debates, su ausencia genera un efecto dominó preocupante. Candidatos de la derecha como Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia están evaluando si tiene sentido asistir a debates donde no estará quien lidera las encuestas. Sin el principal contendiente, el debate pierde relevancia y la democracia pierde profundidad. Abelardo de la Espriella ha sido directo en su reclamo: "Que no sea cobarde, que me dé la cara y que salga a debatir. Si quiere que vaya con los papelitos, que lleve asesores y que le soplen. Que la pinte como quiera que yo lo que quiero es que me dé la cara y que el pueblo colombiano sepa que Cepeda es un farsante y un mentiroso".
Según revelaciones recientes, los mismos asesores de Cepeda recomendaron evitar estos escenarios de confrontación directa. Aún quedan más de dos meses para las elecciones, y el panorama podría cambiar. Mientras tanto, millones de colombianos siguen esperando el momento en que se sienten frente al televisor para escuchar, comparar y tomar la decisión que definirá el futuro del país.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



