Cayó en España "Diego Optra", el capo que negociaba paz en Buenaventura mientras traficaba droga

Diego Fernando Bustamante Segura, jefe de "los Shottas" en Buenaventura, fue capturado en Getafe, España, cumpliendo una orden de Interpol. El criminal estaba coordinando narcotráfico desde el exterior mientras su banda participaba en diálogos de paz con el Gobierno. Su captura genera incertidumbre sobre el futuro de las conversaciones en el puerto vallecaucano, donde los homicidios subieron 66% tras el colapso de la tregua en 2024.
La captura de uno de los criminales más buscados del Pacífico colombiano ocurrió a miles de kilómetros de distancia. Diego Fernando Bustamante Segura, conocido como "Diego Optra", fue detenido en la madrugada de este viernes en Getafe, España, por la Policía local en cumplimiento de una circular roja de Interpol. Lo singular del caso es que mientras las autoridades lo perseguían, su organización criminal negociaba la paz con el Gobierno Nacional en Colombia.
Bustamante Segura es el principal cabecilla de "los Shottas", una banda dedicada al sicariato, la extorsión y el narcotráfico que opera en Buenaventura, Valle del Cauca. Desde España coordinaba operaciones de tráfico de drogas, según reportes de las autoridades españolas, que lo describieron como "un peligroso fugitivo con numerosos antecedentes por delitos contra la vida, secuestro y extorsión, trata de seres humanos, falsedad documental e inmigración ilegal y narcotráfico". El general William Rincón, director de la Policía colombiana, celebró el resultado: "Diecisiete años de crímenes, narcotráfico, extorsiones y desapariciones forzadas terminan hoy con la captura del principal cabecilla de 'los Shottas'".
En Colombia enfrenta cargos por desaparición forzada agravada y concierto para delinquir. Su historial criminal es largo y violento. Bustamante Segura fue en su momento jefe de "la Local", una poderosa estructura criminal que llegó a ser responsable del 90 por ciento de los asesinatos en Buenaventura hace una década. Fue capturado en 2019 en Rionegro, Antioquia, pero en 2022 quedó libre por vencimiento de términos. Cuando lo detuvieron en Antioquia estaba en una finca con siete escoltas en dos camionetas blindadas, y portaba una pulsera de oro y diamantes avaluada en 600 millones de pesos. Investigadores judiciales lo describieron como "un traqueto a la antigua", que presumía abiertamente de su riqueza y poder.
Su captura en 2019 fracturó "la Local". La organización se dividió en dos grupos rivales que se enfrentaron entre sí: "los Shottas" y "los Espartanos". Ya en libertad, Bustamante Segura continuó al mando de "los Shottas" pero no logró reunificar la estructura. Sin embargo, en 2023 ambas bandas decidieron sentarse en una mesa de paz urbana con el Gobierno Nacional. Ese acuerdo inicial funcionó, pues redujo significativamente el número de homicidios en el puerto.
Todo cambió en marzo de 2024, cuando "los Espartanos" abandonaron el proceso de paz y el cese de hostilidades colapsó. La violencia volvió con fuerza: entre 2024 y 2025, los asesinatos se incrementaron un 66 por ciento, pasando de 78 a 130 casos. A pesar de este deterioro, la Casa de Nariño mantiene la mesa de diálogos y continúa buscando acercamientos con los bandos para recomponer las conversaciones.
Ahora queda la incógnita de qué ocurrirá cuando Bustamante Segura sea extraditado a Colombia y cómo su regreso al país impactará esos diálogos de paz que ya están muy golpeados. Las autoridades y analistas observan con atención cómo se desarrollarán los próximos capítulos de una historia donde la criminalidad y la negociación política parecen avanzar por caminos paralelos.
Fuente original: El Colombiano - Colombia