Casta Brava rechaza amenazas y aclara: "No tenemos color político"

El restaurante Casta Brava en El Retiro emitió un comunicado tras la controversia generada por un video de uno de sus empleados. El establecimiento confirmó que dialogó internamente con el colaborador, rechazó categóricamente las amenazas e insultos que ha recibido, y enfatizó que sus puertas están abiertas para todos sin distinción política ni ideológica. El mensaje busca cerrar la polémica y refocalizar la atención en la hospitalidad y el servicio.
El restaurante Casta Brava salió al paso de la tormenta que se desató en redes sociales tras la circulación de un video donde uno de sus empleados aparece realizando gestos que causaron malestar en la comunidad. A través de un comunicado oficial, la administración del establecimiento ubicado en El Retiro decidió ser directo y transparente sobre lo ocurrido.
La empresa confirmó que ya tomó acciones internas. "Hemos tenido una conversación profunda y directa con él y reconocemos que sus gestos generaron malestar en algunas personas, y eso nos importa", aseguró en el mensaje. El restaurante apostó por el diálogo con su equipo como una oportunidad de aprendizaje, sin criminalizar al empleado.
Lo que más preocupó a Casta Brava no fue solo el video, sino lo que vino después. El establecimiento denunció haber recibido una avalancha de mensajes agresivos, amenazas e insultos dirigidos tanto hacia el negocio como hacia su personal. Ante esto fueron categóricos: "Rechazamos cualquier forma de violencia, venga de donde venga. No la avalamos en ningún colaborador, y tampoco la aceptamos dirigida hacia nuestra empresa o nuestro equipo".
Pero lo central del pronunciamiento fue un mensaje político en el mejor sentido: desmarcar al restaurante de cualquier disputa ideológica. La dirección fue enfática al aclarar que "Casta Brava es un restaurante. No tenemos color político, no tenemos bando, no tenemos agenda distinta a la de recibir bien a cada persona que cruza nuestra puerta". Con estas palabras, el negocio recordó que sus puertas permanecen abiertas para todos, sin importar sus creencias o afiliaciones.
En su cierre, Casta Brava agradeció la lealtad de sus clientes habituales e invitó a nuevos visitantes a conocer su servicio. La conclusión fue contundente: "La polarización que vive nuestro país no va a definir lo que somos. Nosotros elegimos la hospitalidad". Con este pronunciamiento, el restaurante buscó poner un punto final a la controversia y volver a lo que sabe hacer bien: recibir gente.
Fuente original: Minuto30
