Cartagena busca frenar la invasión de microalgas con investigación científica y soluciones naturales
Aguas de Cartagena, Veolia y la Universidad del Sinú trabajan juntas en una investigación para controlar la proliferación de microalgas en las fuentes de agua de la ciudad. El proyecto apuesta por reproducir microalgas benéficas naturales que regulen el crecimiento excesivo de otras especies. El fenómeno se ha intensificado por las altas temperaturas y El Niño, pero la empresa garantiza que el agua que llega a los hogares sigue siendo segura para consumir.
En Cartagena han encendido las alarmas por un problema que no es nuevo pero sí está cada vez más serio: la invasión de microalgas en las fuentes que abastecen de agua a la ciudad. Para enfrentarlo, Aguas de Cartagena se alió con Veolia y la Universidad del Sinú en una investigación que promete ser diferente a lo que se ha intentado antes, porque apunta a trabajar con la naturaleza en lugar de contra ella.
La estrategia es inteligente: en lugar de eliminar todas las microalgas (lo cual es prácticamente imposible), el equipo científico busca reproducir y multiplicar las clorofitas, que son microalgas benéficas encontradas en el ambiente natural. La idea es reintroducirlas de manera controlada en el ecosistema para que regulen naturalmente el crecimiento de las cianofitas, las microalgas problemáticas que se disparan en momentos de calor intenso y sequía.
Lo que pasó es que 2023 fue solo el inicio de un monitoreo constante. Desde entonces, Aguas de Cartagena ha estado ajustando sus procesos de tratamiento y fortaleciendo sus sistemas operativos. Pero este año el fenómeno de El Niño y las temperaturas extremadamente altas dispararon los números de microalgas a un nivel que los anteriores ajustes no anticipaban completamente.
Ahora los técnicos trabajan contrarreloj optimizando los procesos de potabilización, mejorando los tratamientos contra algas y haciendo ajustes en la infraestructura. De forma paralela, la compañía sigue lavando filtros más seguido, aplicando insumos especializados y ejecutando un plan integral de contingencia para mantener la producción de agua potable estable.
Lo que tranquiliza a los cartageneros es que, según Aguas de Cartagena, el agua que sale de los grifos cumple con los estándares fisicoquímicos y microbiológicos que exige la normativa sanitaria vigente. En otras palabras, el agua es apta para consumir sin necesidad de hervirla o aplicarle tratamientos en casa. Eso sí, mientras la investigación científica avanza para ofrecer una solución más duradera.
Fuente original: Las Noticias Cartagena

