Cartagena apuesta por atender todas las generaciones: desde la primera infancia hasta los adultos mayores

En el mes del aniversario 493 de Cartagena, la Alcaldía destaca su apuesta por garantizar condiciones dignas en todas las edades. Ha recuperado cuatro Centros de Desarrollo Infantil que benefician a cientos de niños, y atiende a más de 5.000 adultos mayores en 30 Centros de Vida distribuidos en la ciudad. El Plan de Desarrollo "Cartagena, Ciudad de Derechos" prioriza la inversión en estas dos poblaciones consideradas vulnerables.
Cartagena celebra 493 años con una visión de gobierno que abraza a todas las generaciones. Bajo el liderazgo del alcalde Dumek Turbay Paz, el Distrito ha trazado una ruta clara: entender que el desarrollo de la ciudad depende de acompañar tanto a los niños que representan el futuro como a los adultos mayores que han construido la Cartagena de hoy con su trabajo y experiencia.
Esta visión quedó plasmada en el Plan de Desarrollo "Cartagena, Ciudad de Derechos", que pone el foco en garantizar bienestar, inclusión y oportunidades para las poblaciones más vulnerables. Pero no es solo un documento: es una apuesta que se materializa en infraestructura, programas y atención integral.
En materia de primera infancia, la ciudad suma cuatro Centros de Desarrollo Infantil transformados en distintos sectores. Huellas de Esperanza en Villas de Aranjuez fue un proyecto que permaneció paralizado durante años hasta que la administración lo culminó, beneficiando a más de 300 niños. A esto se suman el CDI Sueños Unidos en Bicentenario (200 menores), Ciénaga de la Virgen recuperado tras años de deterioro, y Puerto Rey en Tierra Baja, rehabilitado después de más de una década de abandono para atender a 102 niños. Estos no son números: son espacios dignos donde familias confían el cuidado y educación de sus hijos mientras ellas pueden trabajar con tranquilidad.
Nancy Rodríguez Tuirán, madre de una beneficiaria del CDI Huellas de Esperanza, lo expresa con claridad: "Ha sido una oportunidad muy importante para nosotros. Mientras mi hija aprende y recibe atención integral, yo puedo trabajar con tranquilidad. Pensábamos que este proyecto quedaría abandonado, pero hoy es una realidad para nuestros niños". La secretaria de Participación Distrital, Ana Milena Jiménez, añade que "en Cartagena entendemos que invertir en la primera infancia es invertir en el futuro de la ciudad".
En el otro extremo de la vida, los adultos mayores también ocupan un lugar prioritario. Más de 5.000 personas mayores reciben atención integral en 30 Centros de Vida distribuidos en diferentes barrios. En estos espacios acceden a alimentación, seguimiento nutricional, atención psicosocial, actividades recreativas y acompañamiento profesional. Además, 146 adultos mayores en condición de abandono reciben alojamiento, alimentación y atención médica en hogares geriátricos.
El Distrito también ha invertido en mejorar la infraestructura de estos centros. Espacios en El Tancón, Bayunca, Isla Fuerte y El Pozón han sido intervenidos, y actualmente avanzan las obras en el Centro de Vida de La Esperanza. Eleuterio Moreno Guerrero Hernández, usuario del Centro de Vida de El Pozón, resume el cambio: "Antes se metía el agua y todo era con abanicos. Hoy tenemos mejores condiciones, aire acondicionado y un espacio donde nos atienden bien y compartimos con nuestros amigos".
Para muchos como Hilda María Martínez Marrugo, también del Centro de Vida de El Pozón, el lugar representa mucho más que atención: "Esta es mi familia, esta es mi casa y este es mi alimento. Yo no tengo hijos ni hermanos, pero aquí me siento acompañada y querida". La Administración también impulsa iniciativas como la Copa Distrital Mayores Activos, que se realiza cada agosto para promover el envejecimiento activo.
A sus 493 años, Cartagena demuestra que su riqueza más valiosa son sus personas. La apuesta por una ciudad que atienda desde los primeros años hasta la vejez no es retórica: es una construcción lenta, comprometida y tangible, reflejada en cada centro rehabilitado, en cada niño en un espacio digno y en cada adulto mayor que vuelve a sentir que pertenece.
Fuente original: Diario Bolívar



