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Carrera Séptima avanza: primera semana de obras sin sorpresas arqueológicas

Fuente: Portafolio - Economía
Carrera Séptima avanza: primera semana de obras sin sorpresas arqueológicas
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El Instituto de Desarrollo Urbano confirmó que los trabajos en el Corredor Carrera Séptima avanzan sin retrasos tras completar la prospección arqueológica en el primer tramo. La obra de 1,85 billones de pesos durará hasta 2029 y promete reducir tiempos de viaje en transporte público de 65 a 25 minutos para 500.000 bogotanos del norte. Para lograr esto, desviarán nueve rutas de buses y necesitarán seis frentes de trabajo simultáneos en cada grupo del proyecto.

Después de una semana de trabajo intenso, incluso durante Semana Mayor, el Instituto de Desarrollo Urbano reportó que el Corredor Carrera Séptima avanza sin los contratiempos que frecuentemente paralizan este tipo de megaobras. Lo importante aquí es que las excavaciones ya comenzaron en el costado occidental de la vía, entre las calles 119 y 121, sin haber encontrado restos arqueológicos que hubiesen podido frenar el cronograma. Esto es relevante porque hallar vestigios del pasado en Bogotá ha sido históricamente un motivo de retraso en proyectos similares.

La obra completa representa una inversión de 1,85 billones de pesos dividida en tres fases. Cada fase tomará entre 32 y 36 meses en ejecutarse, con fecha proyectada de finalización para el segundo semestre de 2029. Para el ciudadano de a pie, lo que significa esto es que durante años el caos en una de las principales avenidas de la ciudad será inevitable, aunque las autoridades garantizan que siempre habrá al menos dos carriles disponibles en cada dirección para vehículos particulares.

Ahí está el dilema: la ciudad necesita esta transformación pero pagará un precio alto en congestión. Por eso, la Secretaría de Movilidad ya desvió nueve rutas de transporte público que habitualmente circulaban por ese sector. Más de 50 buses dejarán de pasar por allí, y se espera que otras obras complementarias, como la carrera Novena y el Canal Córdoba, ayuden a distribuir el flujo de vehículos. Aunque suene complicado en el papel, en la realidad significa que muchos bogotanos enfrentarán cambios en sus trayectos diarios durante bastante tiempo.

La promesa que hace esta obra valer la pena radica en lo que ocurrirá cuando esté terminada. Quienes hoy gastan 65 minutos viajando en transporte público desde la calle 200 hasta la 100 deberían lograrlo en apenas 25 minutos. Eso impactaría a cerca de 500.000 habitantes del norte, especialmente en barrios como El Codito, San Cristóbal y Barrancas. Además, la construcción debería generar más de 2.000 empleos directos durante estos años.

Desde lo ambiental, el proyecto incluye la expansión de 200.000 metros cuadrados de espacio público actual a casi 400.000 nuevos, con zonas verdes y andenes accesibles. Se reemplazarán 1.500 árboles por 4.300 ejemplares nuevos, la mayoría especies nativas que conecten mejor con los cerros orientales y ayuden a capturar contaminación.

Para acelerar los trabajos, el IDU incorporará tuneladora (tecnología pipe jacking) en aproximadamente 12 kilómetros, lo que costará una adición presupuestal superior a 200.000 millones de pesos. Según la entidad, aunque el gasto es considerable, esta tecnología ahorrará entre 18 y 24 meses en ejecución, compensando el costo adicional con eficiencia.

El director del IDU, Orlando Molano, fue directo en sus palabras: la vigilancia sobre los contratistas será permanente para evitar suspensiones y asegurar cumplimiento de plazos. Aunque reconoce que las molestias son inevitables, el énfasis está en que los al menos seis frentes de trabajo simultáneos que habrá en cada grupo no pueden detenerse.

Fuente original: Portafolio - Economía

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