Carraipía clama por solución urgente: el alcantarillado colapsado amenaza la salud

El corregimiento de Carraipía, en Maicao, enfrenta un colapso del sistema de alcantarillado que ha dejado de ser un inconveniente para convertirse en una crisis sanitaria. Las aguas servidas se desbordan constantemente en calles y viviendas, afectando especialmente a niños, adultos mayores y personas vulnerables. Los líderes comunitarios han solicitado intervención urgente a las autoridades municipales y departamentales, denunciando que los compromisos previos no se han cumplido y que la infraestructura, anticuada hace varias décadas, no responde al crecimiento poblacional.
En Carraipía, un corregimiento de Maicao, la paciencia se agotó. Lo que comenzó como una queja de la comunidad se convirtió hace tiempo en una alarma de salud pública que ya no se puede ignorar. El sistema de alcantarillado está colapsado, las aguas negras se desbordan constantemente en las calles y los patios de las casas, y mientras pasa el tiempo, cientos de familias siguen expuestas a condiciones que ponen en riesgo su bienestar.
Los líderes comunales Carlos Alberto Camargo Amaya, presidente electo de la Junta de Acción Comunal, y Claudia Naith Tirado Martínez, vicepresidenta, dirigieron una solicitud de intervención urgente a la alcaldía de Maicao, la gobernación de La Guajira y varias entidades más. El problema tiene raíces profundas: la red de alcantarillado data de hace varias décadas y simplemente no está diseñada para una población que ha crecido considerablemente. Sin una laguna de oxidación u otra infraestructura para tratar las aguas residuales, el sistema colapsa una y otra vez, devolviendo las aguas servidas hacia las calles.
Lo más preocupante es que ya hay reportes de niños enfermos. Las bacterias y virus presentes en esas aguas estancadas están afectando a la población infantil, y también ponen en riesgo a adultos mayores y personas con condiciones de salud previas. Los olores fétidos son constantes, los mosquitos y roedores proliferan, y con ellos vienen las infecciones gastrointestinales, de piel y respiratorias. Carraipía no solo está sucia: está enferma.
Lo que exaspera a la comunidad es que esto no es nuevo. Ya se han hecho reuniones con la administración municipal, se han pactado compromisos, pero mientras las instituciones avanzan lentamente en sus procesos, las familias siguen viviendo con aguas negras a la puerta. No es un tema de lujo o mejora; es un asunto de derechos básicos: el derecho a la salud, a vivir en un ambiente sano, a tener condiciones dignas.
La comunidad no pide milagros, pero sí exige urgencia. Piden una visita técnica inmediata, inspecciones completas del sistema, limpiezas y desoblstrucciones de emergencia, y estudios que permitan ampliar o reconstruir la infraestructura de alcantarillado. También solicitan que esto se incluya en las prioridades de inversión municipal y departamental, con recursos reales y fechas claras de ejecución.
Carraipía está cansada de promesas. Esta vez, piden que las autoridades no solo escuchen, sino que actúen. Porque cada día que pasa es un día más que sus niños conviven con aguas servidas, que sus adultos mayores respiran aire contaminado, que sus familias viven en condiciones que ningún colombiano debería tolerar. La emergencia no da espera.
Fuente original: La Guajira Hoy

