Caribe coordina estrategia regional contra enfrentamiento de grupos armados

Las autoridades de Magdalena, Cesar y La Guajira se reunieron en Santa Marta con el ministro de Defensa para diseñar una respuesta conjunta frente a la violencia generada por el conflicto entre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y el Clan del Golfo. El plan incluye reforzar la presencia militar en municipios específicos, mejorar el control en zonas fluviales y de montaña, y fortalecer la seguridad de pescadores y comunidades. Aunque hay reportes de reducción en homicidios y secuestros, las autoridades advierten que la situación sigue siendo frágil.
La violencia que azota el Caribe colombiano obligó a que gobernadores y alcaldes de tres departamentos se sentaran en Santa Marta para pensar juntos cómo responder. En un consejo extraordinario de seguridad, las gobernadoras de Magdalena, Cesar y La Guajira se reunieron con el ministro de Defensa Pedro Sánchez para coordinar una estrategia regional ante la escalada de conflicto entre la Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, conocidas como "Los Pachencas", y el Clan del Golfo. A la mesa también llegaron alcaldes de municipios como Riohacha, Dibulla, Fundación y Aracataca.
El panorama que enfrentan estas regiones es complejo. Aunque hay cifras esperanzadoras en los últimos tiempos, con disminuciones reportadas en homicidios, secuestros y hurtos gracias a operaciones coordinadas entre Ejército, Policía y Armada, el ministro Sánchez fue claro en no bajar la guardia. "No podemos confiarnos", advirtió, recordando que cuando grupos armados se enfrentan, la violencia contra civiles suele dispararse sin control.
Una de las medidas más concretas que salió de la reunión fue la solicitud de la gobernadora Margarita Guerra para que el Batallón Córdova se enfoque exclusivamente en los 30 municipios de Magdalena. "El Magdalena necesita una respuesta focalizada y permanente", afirmó Guerra. La idea es liberar capacidad operativa en otras áreas mientras se concentra más fuerza donde más se necesita.
El control de las aguas también fue prioridad. La adquisición de botes de patrullaje para el Ejército busca reforzar la seguridad en la Ciénaga Grande, una zona donde la falta de control fluvial ha permitido que prosperen el tráfico de drogas y las extorsiones. "La seguridad de los pescadores no puede depender de la distancia", señaló Guerra, reconociendo que estos trabajadores cargan con una realidad particularmente difícil.
La hoja de ruta que acordaron se estructura en cuatro frentes principales: concentración de fuerzas en Magdalena, control fluvial en las ciénagas, activación de componentes en alta montaña para proteger a comunidades indígenas, y lucha contra la extorsión. También se reforzó la presencia marítima entre Santa Marta y Riohacha.
El ministro dejó clara una cosa: no hay espacios para negociaciones ni ceses al fuego. La ofensiva debe continuar. Las autoridades esperan que en las próximas semanas esta coordinación regresional se traduzca en mejoras visibles en la percepción de seguridad de los habitantes de estos tres departamentos.
Fuente original: La Guajira Noticias