Cárcel de Pasto: el modelo que deja salir a los presos a trabajar sin que se fuguen

La Cárcel de Media Seguridad de Pasto desarrolla un innovador programa de resocialización que permite a los internos salir a las calles para trabajar en proyectos comunitarios sin registrar intentos de fuga. El Ministerio de Justicia inauguró nuevos talleres de modistería y gimnasio para vincular mensualmente a más de 60 privados de la libertad. Iniciativas como carpintería social, demarcación vial y construcción de casas para perros sin hogar permiten que los reclusos aporten a su comunidad mientras se preparan para reingresar a la vida civil.
En Pasto existe un experimento carcelario que suena casi irreal en un país acostumbrado a historias de fugas masivas y crisis penitenciarias. En la Cárcel y Penitenciaría de Media Seguridad del barrio La Esperanza, los presos salen a trabajar en las calles de la ciudad sin que nadie se escape. El Ministerio de Justicia llegó a Nariño entre el 23 y el 24 de febrero de 2026 para inaugurar nuevos espacios destinados a vincular a más de 60 internos cada mes en proyectos productivos que trascienden los muros del penal.
El ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, explicó durante su visita que lo que se busca aquí no es una simple obligación legal, sino consolidar la resocialización como el corazón real de la justicia penitenciaria. Señaló que en el Gobierno actual la apuesta "es en serio", pues en este recinto se evidencia "cómo el trabajo productivo se convierte en oportunidad y servicio a la comunidad". Los nuevos talleres de modistería y gimnasio, inaugurados durante la visita, son apenas la punta del iceberg de una estrategia mucho más ambiciosa.
La clave está en que la resocialización ha dejado de ser un concepto teórico para convertirse en acciones concretas en las calles de Pasto. El establecimiento impulsa lo que llaman carpintería social, un modelo mediante el cual los reclusos elaboran muebles de madera para mejorar espacios públicos y viviendas de interés social. Además, administran una emisora radial interna y participan activamente en intervenciones urbanas que incluyen la pintura de parques, demarcación de vías y hasta la construcción de casas para perros sin hogar. El hecho de que estas actividades se realicen directamente en las calles permite que la resocialización no quede atrapada dentro de la infraestructura del penal.
Lo más notable es que este esquema funciona sin registrar intentos de fuga. El ministro Cuervo concluyó que la cárcel de Pasto "es un referente nacional en temas de resocialización y humanización", destacando que a través de estos proyectos "la justicia se materializa en oportunidades reales". Para entender el impacto real, vale la pena escuchar a quienes viven esto en carne propia.
Fabián Solarte, uno de los internos que usará el nuevo gimnasio, explicó que estas actividades cambian vidas porque brindan esperanza. Lo importante para él es poder demostrarle a su familia que se encuentra "limpio", una transformación personal que calificó como su principal motivación. Juliana Suárez, quien se formará en el taller de confección, expresó que en este espacio logrará "tejer su propia esperanza" y aprender un oficio que le permita "establecerse en algo productivo para la familia y las personas que lo necesitan". Para ellos, acceder a estas herramientas de trabajo representa un cambio radical en cómo cumplen sus condenas y una conexión directa con sus familias, quienes observan desde afuera un progreso real y tangible.
La intervención del Ministerio en Nariño forma parte de una agenda más amplia para acercar la justicia a las regiones. El Gobierno también avanzó en capacitar a los internos en mecanismos alternativos de resolución de conflictos, una medida que busca fortalecer la convivencia pacífica dentro del penal y facilitar la futura reintegración de los penados a la vida civil.
Fuente original: El Colombiano - Colombia


