Campaña de De la Espriella pagó $195 millones a encuestadora que lo favorece, según factura revelada

Una factura de $195 millones registrada ante la DIAN muestra que la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella contrató directamente a Atlas Intel, la misma firma cuyos datos lo posicionan de manera favorable y que alimenta titulares de la revista Semana. El hallazgo cuestiona la narrativa del candidato como un movimiento "orgánico" y espontáneo, y pone en la mira del Consejo Nacional Electoral si hubo filtración intencional de datos privados para manipular la opinión pública.
En medio de la competencia por la presidencia, las encuestas dejaron hace tiempo de ser solo un reflejo de lo que piensa la gente. Ahora son herramientas de propaganda, y la campaña del abogado Abelardo de la Espriella acaba de quedar atrapada en una red de su propia fabricación. Una factura de $195 millones ante la DIAN, revelada inicialmente por el periodista Melquisedec Torres y confirmada por La Silla Vacía, pone en evidencia que la campaña le paga directamente a Atlas Intel, la misma encuestadora que sistemáticamente lo muestra ganando y cuyos números llegan a la revista Semana con titulares favorables al candidato.
El documento registra un "servicio de tracking electoral" privado contratado para el Grupo Significativo de Ciudadanos Defensores de la Patria. Aunque contratar mediciones internas es normal en cualquier campaña, el problema aquí es diferente. Atlas Intel no es solo una encuestadora de las tantas. Es la firma que nutre los principales titulares de Semana, medio claramente alineado con De la Espriella, y la que le regala sus mejores números públicamente. Que personas cercanas al candidato publiquen selectivamente estos datos en momentos políticos clave rompe la línea entre lo que debería ser una herramienta interna y lo que se convierte en propaganda coordinada.
El golpe es duro en varios flancos. Primero, destroza la narrativa central de su campaña: la de ser un outsider de derecha con crecimiento natural y sin manipulaciones. Ahora sus opositores tienen argumentos para tildar su ascenso de "inflado" o comprado. Cualquier próxima encuesta de Atlas Intel que lo muestre ganando nació ya desacreditada ante los ojos del votante.
Segundo, el Consejo Nacional Electoral tiene motivos para investigar. La factura está reportada legalmente ante la DIAN, eso es cierto, pero el uso que se le dio al tracking privado camina en terreno resbaladizo. Si se demuestra que hubo filtración intencional de datos para incidir en la opinión sin cumplir requisitos metodológicos que la ley exige, tanto la campaña como la encuestadora podrían enfrentar sanciones económicas y administrativas.
Tercero, este escándalo salpica directamente a Semana. Quedar expuesta la cadena de dinero —campaña paga a Atlas Intel, Atlas Intel hace encuestas para Semana, Semana publica titulares favorables a Abelardo— debilita la credibilidad del medio y refuerza la percepción de un bloque de propaganda coordinado. Eso le cierra puertas con votantes de centro e indecisos que desconfían de este tipo de manipulaciones, dejándolo confinado a su nicho de derecha más cerrada.
Fuente original: San Andrés Hoy
