Calla García: la chef que hereda tres generaciones de pudines mientras cría a sus hijas en Santa Marta

Calla García Cotes es hoy la tercera generación al frente de Donde Rita, la legendaria marca de repostería samaria que comenzó con Rita Echeverría hace más de treinta años. Como madre de Elena y Victoria, ella equilibra las exigencias de una empresa familiar que creció de una cocina casera a convertirse en proveedor de bodas y eventos importantes. Su historia refleja la realidad de muchas madres emprendedoras de Santa Marta que compatibilizan la crianza con sus negocios y logran convertir pasiones en legados.
La historia de Donde Rita empieza donde empiezan muchas historias en Santa Marta: en una cocina casera. Fue antes de los años 90 cuando Rita Echeverría preparaba postres desde su modesta vivienda. Con una batidora manual y recetas heredadas de generación en generación, lo que comenzó como amor por la repostería se transformó en un negocio que hoy es referente en la ciudad.
El legado no se quedó en una sola mano. En 1998, María Elena Cotes Vives tomó las riendas del emprendimiento y lo fortaleció manteniendo intacta la esencia artesanal que siempre lo caracterizó. Ahora, décadas después, es Calla García Cotes, chef pastelera, quien lidera la marca y la proyecta hacia nuevos horizontes sin perder la receta original.
Calla no llegó al negocio por la ruta tradicional. Estudió publicidad en Bogotá, pero cuando regresaba de vacaciones a Santa Marta, el crecimiento del emprendimiento familiar le exigía más manos. "Yo venía de vacaciones y terminé ayudándole a mi mamá. El negocio se le creció sin darse cuenta. Comencé con las decoraciones, luego me fui a estudiar cake design en Nueva York y empecé a meter productos nuevos porque la ciudad iba cambiando", contó a Seguimiento.co en el marco del especial del Día de la Madre.
Con el auge de Santa Marta como destino de bodas y eventos, Donde Rita escaló desde los tradicionales pudines familiares hasta convertirse en proveedor de celebraciones de gran envergadura. Pero en ese crecimiento, lo más importante ha permanecido intacto. "El pudín de Rita no ha cambiado. Seguimos usando los mismos ingredientes y las mismas recetas de hace muchísimos años", afirmó Calla, quien es madre de Elena y Victoria.
El equilibrio entre la maternidad y una empresa que demanda largas jornadas de trabajo no ha sido fácil. Calla reconoce que cuando sus hijas estaban pequeñas la tensión era mayor. Ahora coordina sus compromisos laborales con los horarios escolares de las niñas, que además tienen sus propias actividades en las tardes. Más allá de dejarles dinero o bienes, ella cree en la educación por el ejemplo. "Los hijos aprenden con el ejemplo. Ellas ven el esfuerzo, ven el trabajo y entienden que uno puede hacer lo que le apasiona y llegar lejos", manifestó.
El sostenimiento de esta estructura familiar y empresarial solo es posible porque hay más personas compartiendo la carga. Su esposo está pendiente de llevar y recoger a las niñas del colegio. Su madre, María Elena, sigue metida en la producción diaria. Su hermano maneja la parte administrativa. Juntos transformaron un apartamento que en algún momento estuvo tan lleno de pudines que no había espacio para almorzar, en una operación profesional con fábrica propia desde donde distribuyen sus productos a distintos puntos de venta.
Incluso cuando la pandemia borró las celebraciones grandes del mapa, Donde Rita se mantuvo a flote. Los pedidos cambiaron de tamaño pero la gente seguía queriendo sus pudines. Hoy, mientras las redes sociales impulsan nuevas tendencias reposteras, la María Luisa y el pudín de guayaba siguen siendo los productos que la gente reconoce como la identidad de la casa.
La historia de Calla es la de muchas madres samarias que empezaron desde casa, que emprendieron entre responsabilidades familiares y lograron convertir un oficio en un legado de varias generaciones. Su reflexión final resuena con esa realidad: "Creo que a las mujeres no nos queda grande nada. Podemos ser mamás, trabajar, emprender y cumplir nuestros sueños. Lo importante es hacer lo que a uno le apasiona, porque cuando uno trabaja en algo que realmente ama, puede llegar muy lejos".
Fuente original: Seguimiento
