Cali despidió a Willie Colón con un histórico homenaje en las calles: congas, trombones y nostalgia

La muerte de Willie Colón desató una explosión de homenajes espontáneos en Cali durante la noche del 21 de febrero. Miles de caleños se tomaron las calles del Bulevar del Río y el Barrio Obrero para despedir al ícono de la salsa con sus clásicos más emblemáticos. Sin tarimas organizadas ni eventos protocolares, la ciudad confirmó que la salsa es una religión viva en sus entrañas.
Cuando se conoció la noticia del fallecimiento de Willie Colón, Cali no lo pensó dos veces. La ciudad que se jacta de ser la sucursal del cielo decidió despedir al maestro como se merece: con las calles inundadas de música, nostalgia y el sabor que solo produce la salsa cuando te toca el alma.
Durante la noche del 21 de febrero de 2026, las personas salieron a las calles sin una convocatoria oficial. En el Bulevar del Río y en el mítico Barrio Obrero, caleños de todas las edades sacaron parlantes, afinaron timbales y congas, e improvisaron un tributo que no necesitaba de grandes tarimas ni protocolos. Lo que documentaron miles de videos en redes sociales fue pura espontaneidad: un homenaje orgánico que brotó del cariño acumulado de bailadores, académicos y melómanos de la ciudad. En el Bulevar del Río, liderados por la transmisión en vivo de Jacaranda, los asistentes corearon los clásicos del 'malo del bronx' como Pedro Navaja, Gitana, Idilio y Calle Luna, Calle Sol. Cada canción fue un acto de memoria colectiva.
Para entender por qué Cali se volcó a las calles, hay que volver atrás. Willie Colón, el trombonista, productor y cantante neoyorquino de ascendencia puertorriqueña, falleció a los 75 años habiendo consolidado su lugar como uno de los arquitectos del Sonido de Nueva York. A los 15 años firmó con el sello Fania Records, marcando una época dorada de la música latina. Su genio radicó en la capacidad de mezclar los ritmos afrocaribeños con la crónica brutal de la vida de barrio, convirtiéndola en arte que traspasaba el entretenimiento para volverse auténtico relato social.
Su alianza musical con Héctor Lavoe forjó el estilo rudo e inconfundible de la salsa urbana. Luego, su trabajo con el panameño Rubén Blades produjo Siembra, el álbum más vendido en toda la historia del género. El maestro siempre reconoció que Colombia y especialmente Cali habían sido vitales para sostener la salsa en el mundo, e incluso lo agradeció a través de canciones dedicadas a la comunidad colombiana.
Lo que se vio en las calles caleñas ese 21 de febrero fue la respuesta directa a ese agradecimiento: una ciudad entera confirmando que, aunque el maestro haya partido, su trombón seguirá resonando en cada rincón, en cada tarima, en cada corazón que late al ritmo de la salsa. Eso es lo que significa ser leyenda en Cali.
Fuente original: El Tiempo - Colombia


