Caída de emergencia económica de Petro: qué pasa con impuestos y el bolsillo de los colombianos
La Corte Constitucional tumbó la emergencia económica del Gobierno Petro porque consideró que no había hechos extraordinarios que la justificaran. Los impuestos indirectos como el IVA difícilmente serán devueltos, mientras que los directos como renta sí podrían recuperarse. El país enfrenta un reto fiscal estructural que requiere recortar gastos, no solo aumentar impuestos.
La Corte Constitucional acaba de cerrar un capítulo importante en la gestión económica del Gobierno Petro al tumbar la emergencia económica que había decretado. La decisión no solo tiene implicaciones legales, sino que toca directamente el bolsillo de millones de colombianos que se preguntaban qué ocurriría con los impuestos que pagaron durante su vigencia.
Según explicó Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, en entrevista con KienyKe.com, la determinación de la Corte era prácticamente predecible. El tribunal consideró que no existían circunstancias extraordinarias que sustentaran la emergencia. El Gobierno había argumentado que el hundimiento de la ley de financiamiento en el Congreso justificaba la medida, pero Mejía aclara que esto forma parte del trámite legislativo normal y ha ocurrido en años anteriores sin requerir emergencias económicas.
El impacto en los impuestos es donde la noticia se pone menos favorable para los ciudadanos. Los impuestos indirectos como el IVA, que afectan a todos en el día a día, difícilmente podrán ser devueltos. La razón es práctica: resulta muy complejo rastrear todas las compras que hizo la gente, especialmente cuando no hay factura electrónica disponible. En cambio, los impuestos directos como el de renta tienen más posibilidades de devolución porque la DIAN tiene registros claros de los contribuyentes, facilitando que soliciten que les regresen lo pagado.
No todo está cerrado en el frente de emergencias. Mejía señaló que otras declaratorias del Gobierno continúan bajo análisis de la Corte, incluyendo la emergencia invernal, que tiene argumentos más sólidos por tratarse de un evento sobreviniente. Sin embargo, advirtió que algunas medidas adoptadas bajo esa emergencia también podrían ser cuestionadas.
El economista también puso sobre la mesa un problema más profundo: el deterioro estructural de las finanzas públicas colombianas. Después de la pandemia, el déficit fiscal pasó de un promedio de 3,5 por ciento del PIB a cerca del 6,5 por ciento. Según Mejía, este incremento del gasto público no puede resolverse simplemente aumentando impuestos. "Se necesita voluntad política para recortar el gasto", afirmó, advirtiendo que el próximo gobierno deberá enfrentar un ajuste fiscal que combine reducción del gasto con reformas tributarias.
Finalmente, Mejía tocó el tema de la tensión entre el Gobierno y el Banco de la República sobre las tasas de interés. Aunque reconoce que es natural que el Ejecutivo busque reducirlas para reactivar la economía, enfatizó en la importancia de preservar la independencia del banco central. Las presiones inflacionarias actuales en Colombia hacen que el banco tenga que mantener una postura cautelosa, dificultando una reducción rápida de las tasas de interés.
Fuente original: KienyKe - Portada



