Cada 30 de agosto el mundo recuerda al tiburón ballena, el gigante gentil de los océanos

Desde hace once años se celebra el Día Internacional del Tiburón Ballena, una conmemoración que nació en México en 2008 para proteger al pez más grande del mundo. Este gigante marino, que puede alcanzar 18 metros de largo y pesar más de 34 toneladas, no es depredador sino filtrador que se alimenta de organismos microscópicos. A pesar de su tamaño descomunal y su longevidad que supera los 100 años, enfrenta amenazas como la pesca ilegal, la contaminación y el turismo insostenible.
Hace once años que cada 30 de agosto los océanos tienen su propia celebración. Desde que la Segunda Conferencia Internacional del Tiburón Ballena se realizó en México en 2008, se estableció este día para recordar la importancia de proteger a uno de los seres más sorprendentes que habitan nuestras aguas: el pez más grande del mundo. La iniciativa busca unir fuerzas internacionales para evitar la extinción de esta especie y crear conciencia sobre los peligros que enfrenta por la pesca ilegal, la contaminación y un turismo no responsable.
El tiburón ballena es un animal que desafía las expectativas. Con una longitud máxima registrada de hasta 18 metros (casi como un autobús escolar) y un peso que supera las 34 toneladas, según reportes de la Organización Internacional de Conservación Marina, parece ser una bestia marina despiadada. Pero la realidad es completamente distinta. "A pesar de su gran tamaño, afortunadamente no es carnívoro sino herbívoro. Es un ser filtrador, se alimenta de zooplancton, organismos microscópicos que se encuentran en la columna del agua y son la base de su alimentación", explica Carlos Polo, profesor investigador del programa de Biología Marina de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Santa Marta. Por eso es común verlo con la boca abierta en las aguas costeras: está filtrando el agua para capturar esos microorganismos y el krill, un crustáceo que forma parte de su dieta.
Reconocer a este gigante es fácil una vez que sabes qué buscar. Tiene un apodo particular: pez dominó, gracias a su piel grisácea cubierta de rayas y puntos blancos que lo hacen inconfundible. Su cuerpo es alargado, la cabeza ancha y aplanada, con una boca enorme pero sin dientes, y pequeños ojos a los lados. Lo más asombroso es su longevidad: puede vivir más de 100 años, convirtiéndose en uno de los animales más longevos del mundo animal. Aún hay misterios sin resolver, especialmente sobre su reproducción. En 1995, cuando capturaron una hembra en Taiwán, descubrieron que es ovovivíparo al encontrar más de 300 embriones en diferentes estadios de desarrollo en su vientre. "Al ser tiburón es un animal de reproducción tardía y al ser el pez más grande del mundo, su talla de madurez está alrededor de los nueve y los diez metros, esta medida la alcanzan entre los ocho y doce años de madurez, aproximadamente", añade el profesor Polo.
Los lugares donde es más fácil avistar tiburones ballena son las costas cálidas y ricas en alimento. Cancún en México es el destino más famoso, especialmente la isla de Holbox en el Golfo de México, donde llegan exclusivamente en época de verano. "Se pueden encontrar alrededor de 30 o 50 tiburones alimentándose en cierto momento", señala Polo. También nadan en aguas de Sudáfrica, Belice, Filipinas, Maldivas, Australia, Madagascar, Mozambique, Tanzania y Jordania. Para Colombia, la noticia es que estos gigantes también han llegado a nuestras costas. "El tiburón ballena ha sido visto en el pacífico colombiano, el año pasado hubo registro de su presencia cerca de La Guajira, incluso en los alrededores del morro de Santa Marta. Aparecen muy pocos ejemplares y esporádicamente, pero sí pasan por las costas del país", asegura el docente.
El futuro de la especie depende de que reconozcamos que "vale más vivo que muerto". Países como Filipinas lo entendieron desde 2011 e implementaron actividades de turismo sostenible que generan ganancias millonarias mientras protegen a los animales. Alrededor del mundo, organizaciones trabajan sin descanso para garantizar que estos gigantes gentiles sigan nadando en nuestros océanos durante muchos años más.
Fuente original: Periódico La Guajira

