Bogotá enfrenta caída histórica en nacimientos: menos bebés en tres años

La capital registró una disminución del 13,85% en nacimientos entre 2022 y 2025, según un estudio del Concejo. La tasa de natalidad bajó de 8,2 a 7 nacimientos por cada mil habitantes. El fenómeno responde a decisiones reproductivas postergadas, condiciones económicas y desigualdades sociales, aunque preocupa el aumento de embarazos en niñas de 10 a 14 años.
Bogotá está teniendo menos bebés. Un análisis presentado por el Concejo de la ciudad revela que entre 2022 y 2025 los nacimientos cayeron casi un 14 por ciento. Para entenderlo en términos simples: en 2022 había 8,2 bebés nacidos por cada mil bogotanos, y en 2025 esa cifra bajó a 7. Puede sonar como un cambio pequeño en números, pero refleja una transformación profunda en cómo los capitalinos están decidiendo formar familias.
El concejal Samir Abisambra explicó que "este comportamiento se refleja también en la tasa de natalidad, que descendió de 8,2 nacimientos por cada 1.000 habitantes en 2022 a 7 por cada 1.000 habitantes en 2025, confirmando una tendencia a la baja en los patrones reproductivos de la población". Detrás de estas cifras hay historias reales: personas que deciden tener hijos más tarde en la vida, cambios en lo que las parejas quieren para sus futuros, y preocupaciones sobre cómo mantener económicamente a una familia. No es capricho, sino respuesta a condiciones concretas de la ciudad.
Lo paradójico es que mientras bajan los nacimientos entre jóvenes y adolescentes de 15 a 24 años, hay un fenómeno alarmante: más embarazos en niñas de apenas 10 a 14 años. En el grupo de 15 a 19 años, por ejemplo, se registraron 4.131 nacimientos en 2025 frente a 4.353 en 2024. Pero lo más preocupante es que más de la mitad de estos embarazos adolescentes ocurren en localidades pobres como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy y Suba. Esto dibuja un Bogotá desigual, donde la vulnerabilidad sigue determinando el destino de las jóvenes.
El concejal Abisambra plantea que la solución no es forzar a la gente a tener hijos, sino quitarle el miedo. Propone medidas concretas como permitir flexibilidad laboral y teletrabajo durante el primer año de vida de un hijo, algo que muchos trabajadores saben que hoy es casi imposible conseguir. También sugiere priorizar el acceso de padres jóvenes al empleo público y a programas de capacitación. Son medidas pequeñas en el papel, pero grandes en el bolsillo: permitirían que una pareja joven no pierda su trabajo por tener un bebé, o que pueda estudiar mientras cuida a su hijo.
Las autoridades reconocen que Bogotá enfrenta un reto demográfico sin precedentes, y que las inequidades sociales siguen siendo la raíz del problema. Mientras algunos ciudadanos postergan la paternidad por falta de seguridad económica, otros viven embarazos adolescentes por falta de oportunidades reales. El desafío para la ciudad no es presionar a nadie a tener hijos, sino garantizar que quien quiera hacerlo pueda vivir sin miedo a la precariedad.
Fuente original: Portafolio - Economía