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Bogotá define cómo hacer que la identidad digital viaje sin fronteras entre continentes

Fuente: Impacto TIC
Bogotá define cómo hacer que la identidad digital viaje sin fronteras entre continentes
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Expertos de América Latina y Europa se reunieron en Bogotá para resolver un problema clave: la confianza digital no cruza fronteras fácilmente. El desafío no es enviar documentos rápido, sino lograr que diferentes países reconozcan esas identidades digitales. La inteligencia artificial y los ataques cibernéticos amenazan estos sistemas, y además hay que prepararse para una amenaza futura: las computadoras cuánticas harán obsoleta la seguridad actual.

Si quieres hacer una transferencia bancaria internacional, firmar un contrato con alguien en otro país o verificar tu identidad en una frontera, chocas contra un problema invisible: cada país tiene sus propias reglas para confiar en que eres realmente quien dices ser. Bogotá acaba de albergar una cumbre global donde líderes tecnológicos, gobiernos y académicos intentaban resolver esto: crear un sistema donde la identidad digital funcione en cualquier lado del mundo.

El evento, el CSC Trust Without Borders Summit 2026, organizó por el Cloud Signature Consortium, reunió a expertos de Europa y América Latina con un objetivo ambicioso. Igor Marcolongo, ejecutivo de Tinexta InfoCert, fue directo sobre lo que amenaza estos sistemas: "La inteligencia artificial, las técnicas de desinformación y los ciberataques potenciados por IA están atacando el tejido mismo de lo que es la confianza. Es decir, la realidad de las cosas". Según cifras que citó de Gartner, para 2028 el 50 por ciento de las decisiones empresariales importantes serán tomadas por máquinas, lo que significa que si alguien logra manipular la información que esas máquinas usan, puede cambiar resultados en todo el sistema.

Aquí está lo interesante: Europa ya avanzó bastante. A través de reglas como eIDAS, unificó cómo funcionan las firmas electrónicas y la identidad digital en toda la Unión Europea. América Latina es diferente. Jean Everson Martina, profesor de la Universidad Federal de Santa Catarina en Brasil, lo explicó así: "Podemos hoy enviar un documento de Bogotá a Bruselas en fracciones de segundo. Pero eso es el documento, no la confianza". Brasil tiene 165 millones de identidades digitales registradas y ha procesado 500 millones de firmas digitales, pero ese sistema no habla con otros países. La propuesta es simple pero compleja: reconocerse mutuamente. "No necesitamos cambiar todo el ecosistema latinoamericano para que sea europeo. Necesitamos que se reconozca que la información ya está ahí. Solo hay que traducirla", plantea Martina.

Ya hay casos donde esto funciona. Algunos países en Europa y Canadá están usando credenciales de viaje digital en el celular para cruzar fronteras. También hay licencias de conducción digitales que podrían ser universales. Pero hay un plazo apretado: exportadores brasileños y argentinos que quieran vender a Europa desde 2027 deberán tener sus documentos de producto firmados digitalmente con ciertos estándares de seguridad.

Y luego está el problema del futuro. La criptografía que protege todas estas identidades digitales funcionará hasta que existan computadores cuánticos lo suficientemente poderosos. Cuando eso pase —y los expertos dicen que puede ser en años, no décadas— prácticamente todos los sistemas de confianza digital actual quedarían vulnerables. Martina lo expresó así: "El futuro castigará las infraestructuras de confianza que no puedan adaptarse con rapidez". Por eso ahora mismo hay que empezar a adoptar criptografía que resista a esas máquinas cuánticas.

El CEO de GSE, Alejandro Obregón, cerró la cumbre con un recordatorio histórico. Malcolm McLean no ganó estandarizando el contenedor de carga en 1956 porque fuera el mejor diseño posible, sino porque suficientes actores acordaron usarlo. "El valor no está en el estándar en sí. El valor está en la confianza que ese estándar crea entre partes que nunca se han conocido". Eso es lo que falta en la identidad digital global: que suficientes países acuerden hablar el mismo idioma de confianza.

Fuente original: Impacto TIC

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